lunes, agosto 31, 2026
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Mitos del SOMP y fertilidad: no significa ser estéril

Especialistas desmitifican el impacto del Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino en la fertilidad

La medicina reproductiva subraya que el diagnóstico de SOMP, anteriormente conocido como Síndrome de Ovario Poliquístico, no es sinónimo de esterilidad y requiere un abordaje clínico personalizado para cada paciente.

El Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP) continúa rodeado de falsas creencias que condicionan la percepción de las pacientes sobre su capacidad reproductiva. Con motivo del Día Mundial de esta condición, expertos en ginecología han precisado que tener este diagnóstico no implica necesariamente dificultades para lograr un embarazo ni la obligatoriedad de recurrir a tratamientos de alta complejidad.

La doctora Pilar Alamá, ginecóloga y directora de la Unidad de Ovodonación de IVI Valencia, ha explicado que el reciente cambio de denominación —de SOP a SOMP— busca reflejar con mayor exactitud que se trata de una afección hormonal, metabólica y reproductiva integral, superando la visión simplista de la mera presencia de folículos en los ovarios. «Tener SOMP no significa ser estéril. Muchas mujeres ovulan espontáneamente y consiguen el embarazo de forma natural», ha precisado la especialista.

El principal obstáculo que encuentran algunas mujeres con esta condición es la alteración de la ovulación. En estos casos, el desarrollo folicular no selecciona regularmente un folículo dominante, lo que deriva en ciclos irregulares o periodos de anovulación. No obstante, la doctora Alamá destaca que la infertilidad asociada a este síndrome suele presentar una respuesta muy favorable a los tratamientos médicos disponibles actualmente.

Asimismo, la evidencia clínica desmiente la asociación automática del SOMP con la obesidad o la resistencia a la insulina. Si bien estos factores metabólicos pueden agravar el exceso de andrógenos y dificultar la función reproductiva, no están presentes en todas las pacientes. Por este motivo, el consenso médico actual defiende la individualización del tratamiento, analizando qué componente —metabólico, hormonal o reproductivo— es el dominante en cada caso particular.

En el ámbito terapéutico, se ha señalado que la fecundación in vitro no es la única alternativa para las mujeres que presentan dificultades para concebir. El abordaje puede iniciarse con la optimización de los hábitos de vida o la inducción de la ovulación. La elección entre las diferentes técnicas de reproducción asistida depende de factores concurrentes como la edad de la paciente, el tiempo de búsqueda, la reserva ovárica y el factor masculino.

Finalmente, los especialistas han aclarado que el diagnóstico de SOMP no justifica por sí solo la vitrificación de óvulos. Aunque estas mujeres suelen presentar una reserva ovárica elevada, la calidad de los ovocitos sigue estando condicionada por la edad. Por ello, la decisión de preservar la fertilidad debe fundamentarse en la edad de la mujer y sus planes de maternidad a largo plazo, y no exclusivamente en la presencia del síndrome.

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