Montserrat Mínguez, hasta ahora portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE y secretaria del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados, ha presentado este viernes su dimisión irrevocable de todos sus cargos orgánicos y parlamentarios. La renuncia se produce tras la publicación de diversas informaciones que vinculan a su pareja, el empresario Sergi Vélez Viola, con un importante patrimonio inmobiliario y empresarial, generando un debate sobre la coherencia entre la actividad privada de su entorno y el discurso oficial del partido en materia de vivienda.
La controversia se ha centrado en el contraste entre las posiciones políticas defendidas por Mínguez en la Cámara Baja y la cartera de inversiones de su entorno familiar, valorada en aproximadamente 8,4 millones de euros. Críticas externas han señalado una presunta inconsistencia moral al calificar como especulativas ciertas actividades inmobiliarias de terceros mientras su círculo cercano gestiona activos de naturaleza similar. La dirigente socialista ha optado por la salida institucional tras verse comprometida su posición como voz autorizada de la formación en Ferraz.
Mínguez, nacida en Lérida en 1976, mantenía hasta su dimisión una de las trayectorias más estables dentro del Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC). Con una carrera pública iniciada a los 26 años como concejal en el Ayuntamiento de Lérida, llegó a ocupar la primera tenencia de alcaldía antes de dar el salto a la política nacional en 2019. En el Congreso de los Diputados, su retribución anual ascendía a 129.905 euros, desempeñando un papel clave en la coordinación parlamentaria y en la defensa de las políticas económicas del Ejecutivo central.
Desde el entorno del PSOE y el PSC se ha intentado mitigar el impacto de la renuncia argumentando que la diputada siempre votó a favor de las regulaciones del mercado del alquiler y de los decretos de vivienda, incluso cuando estas medidas podrían haber resultado perjudiciales para los intereses económicos de su pareja. No obstante, la presión mediática derivada de la propiedad de diversas fincas y una yeguada en el sur de España, sumada a la estrategia de movilización del partido de cara a las próximas citas electorales de noviembre, han precipitado el cese de sus funciones.
Licenciada en Administración de Empresas y experta en auditoría y control financiero, Mínguez ejercía también como docente asociada en la Universidad de Lérida. Su perfil técnico y su experiencia en el sector bancario y de seguros la habían convertido en una de las figuras de confianza de Salvador Illa y de la dirección federal del PSOE. Con su dimisión, el Grupo Parlamentario Socialista deberá reestructurar su secretaría en un momento legislativo marcado por la tramitación de los Presupuestos Generales del Estado y el desarrollo de la Ley de Vivienda.
La salida de Mínguez representa un ajuste significativo en el organigrama socialista en el Congreso. La formación no ha detallado aún quién asumirá las competencias de la portavocía de la Ejecutiva Federal ni la secretaría del grupo parlamentario, funciones que requieren un alto grado de exposición pública y coordinación con el Gobierno en una etapa de alta polarización política.


