Pablo Aguado triunfa en una tarde de máxima expectación en la Plaza Real de El Puerto
El diestro sevillano Pablo Aguado se alzó este domingo como el principal triunfador del segundo festejo de abono en la Plaza Real de El Puerto de Santa María, tras cortar dos orejas a un notable ejemplar de la ganadería de Núñez del Cuvillo. La jornada, que generó una extraordinaria expectación en los tendidos, estuvo marcada por el reencuentro profesional entre Morante de la Puebla y Andrés Roca Rey tras los desencuentros protagonizados por ambos la pasada temporada.
Aguado cuajó la actuación más completa de la tarde frente al tercer toro del envío, un animal de excelente condición que permitió al torero desplegar su concepto clásico. El sevillano destacó inicialmente en el recibo de capa por verónicas y sorprendió a la audiencia al cubrir el tercio de banderillas con solvencia. La faena de muleta, fundamentada en el temple y el trazo natural, conectó con el público de manera inmediata, culminando con una estocada efectiva que le hizo acreedor de los dos apéndices, mientras que el astado fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre.
Por su parte, Morante de la Puebla afrontó su segunda comparecencia consecutiva de las cuatro que tiene comprometidas este verano en el coso portuense. A pesar de las secuelas físicas del percance sufrido recientemente en Palma de Mallorca, el diestro de La Puebla del Río mostró una disposición firme ante su primer oponente, un ejemplar de escaso fondo que dificultó el lucimiento artístico. Morante basó su labor en la técnica y la paciencia, extrayendo muletazos de mérito antes de ser ovacionado por los asistentes tras la petición de oreja no concedida por la presidencia.
Andrés Roca Rey obtuvo un trofeo del segundo toro de la tarde tras una faena de gran autoridad y firmeza. El diestro peruano, que protagonizó un simbólico brindis a Morante de la Puebla en los medios, tuvo que imponerse a la condición de un animal que terminó rajado y buscando el refugio de las tablas. Pese a un bajonazo en la ejecución de la suerte suprema, el sector mayoritario de la plaza solicitó el apéndice, que fue finalmente concedido por el palco presidencial.
El encierro de Joaquín Núñez del Cuvillo, de presentación correcta, ofreció un juego desigual. Mientras que el tercer ejemplar destacó por su fijeza y transmisión, los toros lidiados en primer y segundo lugar carecieron de la raza necesaria para dar continuidad a las series de los matadores. El festejo confirma la tendencia al alza de la temporada estival en El Puerto de Santa María, que vuelve a situarse como el epicentro de la actividad taurina en el sur de España por la relevancia de sus carteles y la afluencia de público.


