El programa europeo EU-Hydef, destinado al desarrollo de un interceptor de nueva generación contra amenazas hipersónicas, ha superado con éxito su primera gran revisión técnica, denominada Preliminary Requirements Review (PRR). Este hito administrativo y tecnológico marca formalmente el cierre de la fase de viabilidad y la maduración temprana de las tecnologías críticas, validando el concepto seleccionado para el futuro sistema defensivo europeo, cuyo horizonte operativo se sitúa en el año 2035.
La evaluación técnica concluyó el pasado 26 de agosto en las instalaciones de la compañía alemana Diehl Defence, en Überlingen, bajo la supervisión de la Organización Conjunta de Cooperación en materia de Armamento (OCCAR). La revisión contó con la participación de expertos técnicos nacionales, representantes del consorcio industrial y organismos reguladores, quienes certificaron que las soluciones técnicas y la arquitectura funcional del proyecto cumplen con los estándares exigidos para avanzar hacia las siguientes etapas de desarrollo.
La compañía española Navantia desempeña un papel estratégico en el consorcio, centrándose específicamente en el diseño, desarrollo e integración del sistema de lanzamiento desde el cual operará el futuro interceptor. Como único astillero participante en el proyecto, la labor de Navantia se orienta además a garantizar que el sistema pueda integrarse en el futuro sobre plataformas de combate naval, ampliando las capacidades de defensa aérea de las flotas europeas frente a misiles de crucero y vehículos de planeo hipersónicos.
Desde el punto de vista tecnológico, el organismo regulador ha confirmado que las tecnologías consideradas críticas dentro de la configuración inicial, denominada Block 0, han alcanzado el nivel de madurez TRL 3. Esto implica que su funcionamiento ha comenzado a demostrarse de manera experimental, permitiendo al programa proyectar el desarrollo hacia un prototipo cuyos elementos físicos deberán alcanzar el nivel TRL 6 en las fases venideras.
El programa EU-Hydef cuenta con un presupuesto total de 110 millones de euros, de los cuales 100 millones son financiados por el Fondo Europeo de Defensa y los 10 restantes son aportados por los cinco Estados miembros participantes: España, Alemania, Bélgica, Polonia y Noruega. La industria española mantiene una presencia significativa en el consorcio, con la empresa Sistemas de Misiles de España (SMS) ejerciendo la coordinación general del programa, junto a la participación de entidades como GMV, Sener, Instalaza, INTA y EM&E.
Este proyecto se enmarca en la estrategia de la Unión Europea para fortalecer su soberanía tecnológica y reducir la dependencia de sistemas defensivos desarrollados fuera del continente. Las armas hipersónicas representan uno de los mayores desafíos para la seguridad actual debido a su capacidad para modificar la trayectoria durante el vuelo a velocidades extremas, lo que requiere soluciones avanzadas en aerodinámica, guiado, navegación y sistemas de mando y control.
La conclusión formal de esta primera etapa del programa tendrá lugar el próximo 22 de octubre en Madrid, fecha en la que se celebrará la reunión final del proyecto. Según las estimaciones de OCCAR, los trabajos avanzan conforme al calendario previsto, situando al interceptor europeo en disposición de iniciar una segunda fase de maduración tecnológica para cubrir las carencias identificadas en la arquitectura de defensa antimisil comunitaria.


