El partido Balad acusa a Netanyahu de construir una narrativa para deslegitimar los resultados electorales
Sami Abu Shehadeh, presidente de la formación árabe Balad, ha denunciado este jueves que el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, está promoviendo una estrategia discursiva orientada a rechazar la validez de los recientes comicios parlamentarios. La acusación surge como respuesta a las denuncias presentadas por el partido Likud sobre supuestas irregularidades relacionadas con la participación de la población árabe en la jornada electoral del pasado martes.
A través de un comunicado oficial, Abu Shehadeh sostuvo que el Likud busca presionar al aparato de seguridad del Estado para que intervenga en el proceso y se invaliden los resultados. Esta reacción se produce después de que el presidente de la Comisión Electoral Central, el juez Noam Sohlberg, solicitara al jefe del Shin Bet —el servicio de inteligencia interior—, David Zini, una investigación formal sobre posibles indicios de «injerencia extranjera» en las elecciones.
El origen de la controversia se remonta a las afirmaciones vertidas por el Likud el miércoles, en las que acusaba a los partidos árabes de haber cometido fraude electoral. No obstante, fuentes de la Policía israelí han indicado a medios locales que, hasta el momento, no se han hallado pruebas fehacientes que respalden dichas aseveraciones de robo de votos.
El líder de Balad, partido integrante de la coalición Lista Conjunta, relató que durante el proceso de votación se detectó la presencia de activistas de extrema derecha en centros de sufragio de localidades árabes. Según Abu Shehadeh, estas acciones tenían como objetivo principal inhibir la participación ciudadana mediante la intimidación directa en los colegios electorales.
Para la formación árabe, las recientes peticiones de investigación al Shin Bet representan una escalada en la retórica de Netanyahu, a quien califican de estar construyendo una versión de los hechos que ignore los resultados más contundentes que ha tenido el país en décadas. En el comunicado se subraya la peligrosidad de estas acusaciones para la estabilidad democrática de Israel.
Finalmente, Abu Shehadeh hizo un llamamiento a respetar la voluntad popular y a evitar que el país sea arrastrado a una nueva ronda electoral fundamentada en lo que describió como afirmaciones carentes de base. El dirigente instó a los actuales gobernantes a aceptar los datos arrojados por las urnas y desistir en sus intentos de alterar el desenlace democrático.


