Un nuevo estudio vincula el desbordamiento de un antiguo lago con el origen geológico del Gran Cañón
Una investigación reciente publicada en la revista Science propone que el desbordamiento de un antiguo lago, ocurrido hace aproximadamente 6,6 millones de años, fue un factor determinante en la configuración actual del Gran Cañón en Arizona, Estados Unidos. El estudio sugiere que este fenómeno hidrológico prevaleció sobre otros procesos geológicos, como la erosión progresiva o el flujo de aguas subterráneas, al momento de establecer el curso definitivo del río Colorado a través de esta formación declarada Patrimonio de la Humanidad.
El equipo de investigación, liderado por John He, de la Universidad de California, señala que este hallazgo permite resolver un vacío cronológico en la historia del río Colorado. Según los registros geológicos previos, el río ya existía hace 11 millones de años en la zona de la actual Colorado; sin embargo, no comenzó a discurrir por su cauce actual en el Gran Cañón sino hasta hace 5,6 millones de años. La hipótesis del desbordamiento explicaría cómo el sistema fluvial logró conectar cuencas cerradas hasta alcanzar el océano.
Análisis de sedimentos y geocronología
Para sustentar esta teoría, los científicos emplearon técnicas de datación de uranio-plomo en cristales de circón hallados en la Formación Bidahochi, una cuenca cercana a la estructura geológica principal. Estos cristales, extraídos de capas de ceniza volcánica y areniscas, funcionan como una «huella dactilar» geoquímica que permite identificar el origen y la antigüedad de los sedimentos acumulados.
Los resultados revelaron la presencia de sedimentos característicos del río Colorado en la cuenca de Bidahochi desde hace 6,6 millones de años. Este dato confirma que el río aportaba agua y materiales sólidos a la zona este del Gran Cañón un millón de años antes de que el sistema fluvial se integrara completamente y alcanzara el golfo de California hace cinco millones de años.
Un proceso complejo y multifactorial
La investigación se apoya además en evidencias complementarias, como el análisis de isótopos de estroncio y el estudio de restos fósiles de peces, que indican un llenado gradual de la cuenca durante cientos de miles de años. Este proceso de acumulación culminó en un desbordamiento masivo que habría tallado de forma acelerada la ruta que hoy conocemos.
A pesar de la relevancia del hallazgo, los autores del estudio mantienen una postura cautelar. John He explicó que, si bien el desbordamiento se perfila como el mecanismo principal, la formación del Gran Cañón sigue considerándose un proceso de alta complejidad. Otros factores, como la erosión tradicional y los flujos subterráneos, habrían desempeñado funciones secundarias pero necesarias en la consolidación de una de las maravillas geológicas más estudiadas del mundo.


