Paquito Navarro analiza la evolución profesional del pádel y el cambio generacional en el circuito internacional
El jugador sevillano Francisco «Paquito» Navarro, actual número 11 del ránking Premier Padel, ha compartido una profunda reflexión sobre la transformación estructural que ha experimentado el pádel profesional en los últimos años. Durante su intervención en el podcast especializado ‘el4Set’, el deportista de 37 años destacó cómo la profesionalización ha redefinido no solo la preparación física y técnica, sino también el estilo de vida de los nuevos exponentes de esta disciplina.
Navarro, cuya trayectoria abarca varias etapas clave en el crecimiento del deporte, señaló que el ecosistema actual difiere drásticamente de sus inicios. Según el jugador, el pádel ha pasado de ser una actividad donde solo unos pocos podían dedicarse en exclusiva a la competición, a un deporte de élite donde la alimentación, el trabajo físico y los equipos multidisciplinares son la norma. En sus palabras, anteriormente la mayoría de los jugadores debían compaginar los torneos con la gestión de clubes o la docencia para subsistir.
«El deporte se ha estudiado mucho más. Los métodos de entreno y los equipos que acompañan a los jugadores han ganado protagonismo. Creo que hoy todos los competidores son más profesionales que antes», afirmó el sevillano. Navarro subrayó que esta evolución tecnológica y metodológica ha permitido a las nuevas promesas alcanzar niveles de rendimiento más altos a edades más tempranas, fundamentados en una dedicación absoluta que antes era inalcanzable para la mayoría del circuito.
En el ámbito personal, el jugador rememoró la importancia del respaldo familiar en su camino hacia la élite. A diferencia de otros profesionales que debieron buscar recursos de forma independiente desde jóvenes, Navarro contó con el apoyo de sus padres, médico y enfermera de profesión, quienes priorizaron su formación académica. El deportista explicó que el trato familiar consistía en permitirle enfocarse en el pádel siempre que cumpliera con sus obligaciones universitarias.
«Mi única obligación era estudiar. Una vez que fuera sacando mis estudios, podía dedicarle tiempo al pádel, que era lo que me apasionaba. Tuve la suerte de tener una familia que me decía que no hacía falta que diera clases, pero que me pusiera a estudiar», detalló Navarro durante la entrevista. Esta estabilidad le permitió desarrollar su carrera deportiva sin las urgencias económicas que marcaron a la generación anterior de jugadores.
Finalmente, el jugador puntualizó que su independencia financiera se consolidó alrededor de los 21 años, momento en el que comenzó a costear sus propios estudios y su carrera profesional. A pesar de encontrarse en una etapa de madurez deportiva y observar de cerca el relevo generacional, Navarro mantiene su vigencia en el circuito, adaptándose a las nuevas exigencias de un deporte que continúa en plena expansión global.


