La ciudad de Oviedo acoge este viernes la ceremonia oficial de entrega de los Premios Princesa de Asturias, una edición que destaca por el reconocimiento a la trayectoria artística y literaria de la estadounidense Patti Smith. La creadora, que se encuentra en la capital asturiana desde hace varias jornadas, recibirá el galardón en un acto institucional que congrega a destacadas personalidades de la cultura, la ciencia y el deporte internacional.
Durante su estancia previa a la gala, Smith ha compartido reflexiones sobre su identidad y sus orígenes en el seno de una familia proletaria en Nueva Jersey. La artista ha subrayado la importancia de su formación temprana, marcada por la estrechez económica y una salud delicada, factores que no impidieron el desarrollo de una vocación creativa alentada por la imaginación de sus progenitores. Según ha manifestado la propia galardonada, estos valores fundamentales han sido el eje de su resistencia artística a lo largo de las décadas.
La trayectoria de Patricia Lee Smith experimentó un giro decisivo a finales de los años 60 con su traslado a Nueva York. En ese contexto, inició una colaboración vital y artística con el fotógrafo Robert Mapplethorpe, con quien compartió los años de formación en el emblemático Hotel Chelsea. Su irrupción definitiva en la cultura contemporánea se produjo en 1975 con el lanzamiento de su álbum debut, «Horses», un trabajo que fusionó la lírica de la generación beat con la energía del rock primigenio, otorgándole el apelativo de madrina del punk.
A pesar de alcanzar la relevancia global y el éxito comercial con temas como «Because the Night» —compuesto junto a Bruce Springsteen—, Smith optó por un retiro voluntario de la industria musical en 1980. Tras contraer matrimonio con el guitarrista Fred «Sonic» Smith, se trasladó a las afueras de Detroit para dedicarse a la vida doméstica y a la crianza de sus dos hijos, Jackson y Jesse Paris. Este periodo de silencio mediático, dedicado al estudio literario y la escritura, se prolongó durante casi quince años.
El regreso de Smith a la actividad pública en la década de los 90 estuvo motivado por una sucesión de pérdidas personales, incluyendo los fallecimientos de su marido, su hermano Todd y el propio Mapplethorpe. Este proceso de duelo canalizado a través del arte derivó en una prolífica etapa como escritora, destacando su obra «Éramos unos niños» (2010), que obtuvo el National Book Award. Su presencia hoy en Oviedo refrenda su estatus como una figura multidisciplinar cuya influencia en la música y la literatura sigue vigente en el panorama cultural internacional.


