lunes, septiembre 7, 2026
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¿Por qué nos gustan más unos cantos de pájaros que otros?

Un estudio científico publicado recientemente en la revista Frontiers in Bird Science ha identificado las características acústicas del canto de las aves que resultan más agradables para el oído humano. La investigación, liderada por la Universidad de Tübingen (Alemania), concluye que los sonidos con un ancho de banda estrecho y una alta complejidad acústica son los preferidos por los ciudadanos, lo que ofrece nuevas herramientas para el diseño urbanístico y la gestión de espacios públicos orientados al bienestar.

Los investigadores Christoph Randler y Nadine Kalb analizaron la respuesta de 84 participantes ante 123 fragmentos de cantos de 21 especies de aves silvestres comunes. El objetivo del trabajo fue determinar qué rasgos sonoros influyen en la percepción positiva del entorno, con el propósito de optimizar el diseño de parques y mitigar el impacto acústico en lugares con altos niveles de estrés.

Entre los hallazgos principales, el canto del mirlo fue valorado como uno de los más reconfortantes debido a su estructura de frecuencias moderadas y su complejidad. Por el contrario, sonidos como los de la lechuza obtuvieron valoraciones menores. Según los datos recopilados, los humanos tienden a preferir sonidos graves y con una amplitud contenida, evitando los rangos de frecuencia en los que el oído humano presenta una sensibilidad extrema.

El equipo científico sugiere que estas preferencias perceptivas podrían estar vinculadas a patrones musicales universales o a mecanismos evolutivos. La presencia de ciertos gorjeos en el entorno se interpreta como una señal de un ecosistema saludable y seguro, lo que facilita el procesamiento cerebral y favorece la relajación. No obstante, los autores advierten que todavía no se ha determinado con exactitud por qué el cerebro humano procesa ciertos tipos de gorjeos con mayor agrado que otros.

La investigación también resalta la función biológica de las vocalizaciones aviares. El doctor Randler explicó que la estructura acústica de cada especie está moldeada por su anatomía y su hábitat para transmitir información vital, como la presencia de depredadores. Este valor biológico refuerza la idea de que la restauración psicológica en entornos naturales está ligada no solo a la estética del sonido, sino también a la conexión con el medio natural y la biodiversidad.

Finalmente, el estudio determinó que, si bien el interés previo por la naturaleza influye en una mejor puntuación general de los cantos, el nivel de conocimiento técnico sobre las especies no altera la valoración estética. Los responsables del trabajo han manifestado su intención de ampliar la muestra en futuras fases de investigación para incluir a personas de diversas culturas y observadores de aves con mayor experiencia.

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