El mercado energético se estabiliza tras alcanzar máximos por las tensiones en Oriente Próximo
Los precios internacionales del petróleo han registrado un descenso este viernes tras las fuertes subidas de las jornadas previas, impulsadas por el recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán. En este contexto de volatilidad, el barril de Brent se ha situado en el entorno de los 106 dólares, mientras el Banco Central Europeo (BCE) ha ejecutado una nueva subida de los tipos de interés para contener las presiones inflacionistas derivadas de los costes de la energía.
El crudo Brent, de referencia en los mercados europeos, experimentó una caída del 1,5% antes de la apertura de las bolsas en el continente, tras haber alcanzado máximos desde mayo al superar los 107 dólares. De igual forma, el West Texas Intermediate (WTI), referente en Estados Unidos, retrocedió más de un 1,4% hasta situarse en los 101 dólares por barril. Esta corrección técnica sucede a una jornada de fuertes repuntes en la que el gas natural también alcanzó precios no vistos desde finales de 2022.
La inestabilidad en los precios responde directamente a las acciones militares y sanciones económicas en torno al estrecho de Ormuz. Washington mantiene una campaña de presión destinada a aislar la economía iraní del sistema financiero global, una estrategia que ha incrementado el riesgo de interrupciones en el suministro. Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, reafirmó este jueves su postura bélica en una entrevista concedida a Fox News, donde aseguró que mantendría su hoja de ruta a pesar de la proximidad de las elecciones de mitad de mandato del 4 de noviembre.
En el plano monetario, el Consejo de Gobierno del BCE optó ayer por elevar los tipos de interés en 25 puntos básicos como respuesta directa al encarecimiento de la energía. Tras esta decisión, la tasa de depósito se sitúa en el 2,5%, la de operaciones de refinanciación en el 2,65% y la facilidad marginal de préstamo en el 2,90%. Se trata de la segunda subida del año, tras la acometida el pasado mes de junio.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, destacó en su última intervención la «alta incertidumbre» que atraviesa la economía mundial debido a las tensiones comerciales y los conflictos en Ucrania y Oriente Próximo. Lagarde insistió en que la institución está dispuesta a ajustar todos sus instrumentos para garantizar la estabilidad de precios, mientras el mercado permanece dividido sobre si habrá un nuevo endurecimiento de la política monetaria en el mes de diciembre.
Este escenario de incertidumbre geopolítica y financiera ha provocado cierres en rojo en las principales plazas asiáticas. El Nikkei japonés cedió un 1,9%, mientras que el Kospi de Seúl y la Bolsa de Shanghái registraron caídas del 1,7% y 1,1%, respectivamente. La atención de los inversores se desplaza ahora a la nueva comparecencia de la presidenta Lagarde, prevista para esta tarde en París, y a la evolución de los movimientos militares en el Golfo Pérsico.


