El paisajista Tom Stuart-Smith integra el diseño británico en el entorno atlántico de la residencia de Marta Ortega
El arquitecto de jardines británico Tom Stuart-Smith ha ejecutado el proyecto paisajístico de la residencia de Marta Ortega en A Coruña, una intervención que destaca por la armonización de la estructura formal con el ecosistema gallego. El diseño, ubicado en un pazo del siglo XVII, se fundamenta en la sostenibilidad y el respeto a la orografía local, integrando masas forestales preexistentes de robles, castaños y eucaliptos con técnicas avanzadas de naturalismo botánico.
La propuesta de Stuart-Smith en la propiedad coruñesa se basa en la creación de una estructura sobria que se diluye en plantaciones de apariencia silvestre. El paisajista ha implementado borduras densas de plantas perennes, seleccionadas por su capacidad de adaptación al clima húmedo del noroeste español, junto con un huerto orgánico y zonas de cultivo de flores de temporada. La obra incluye senderos de piedra local y estanques reflectantes que conectan la vivienda principal con las instalaciones ecuestres de la finca.
Tom Stuart-Smith, galardonado con ocho medallas de oro en el festival de la Royal Horticultural Society (RHS), es reconocido internacionalmente por su enfoque en la biodiversidad y el bajo mantenimiento químico. Su metodología prioriza el uso de especies resistentes y el desarrollo de los denominados «gravel gardens» o jardines de grava, que reducen la necesidad de riego artificial y permiten una evolución natural de la vegetación a lo largo de las cuatro estaciones del año.
En el ámbito institucional y técnico, el trabajo de Stuart-Smith abarca proyectos de relevancia histórica, como el jardín conmemorativo del Jubileo de Oro de la reina Isabel II en el Castillo de Windsor, así como intervenciones en Kew Gardens y el Blenheim Palace. Su filosofía profesional, según ha manifestado en recientes encuentros técnicos, defiende el jardín como un espacio de coexistencia pacífica entre la actividad humana y la naturaleza, subrayando la importancia de la observación frente a la urgencia contemporánea.
El proyecto en Galicia representa una de las obras más significativas del paisajismo contemporáneo en España, al adaptar la tradición del «cottage» inglés a las particularidades del paisaje atlántico. La intervención evita la ostentación visual para centrarse en la textura, el volumen y el movimiento de la flora, consolidando un entorno de privacidad y equilibrio ecológico que respeta el patrimonio arquitectónico de la edificación original.


