Más Madrid afronta tensiones internas por el nuevo reglamento de sus primarias autonómicas
La formación política Más Madrid atraviesa un periodo de debate interno ante la proximidad de los procesos electorales autonómicos del próximo año. El sector crítico, encabezado por el diputado autonómico Emilio Delgado, ha manifestado su disconformidad con el nuevo reglamento de primarias aprobado por la ejecutiva que lidera Mónica García, advirtiendo de una posible reducción drástica en la participación y una limitación en los mecanismos de apertura del partido.
El núcleo de la controversia reside en la modificación de los requisitos para ejercer el derecho al voto. Según el nuevo marco normativo, únicamente los militantes acreditados podrán participar en la elección de las listas, eliminando la participación de los simpatizantes que sí estuvo permitida en convocatorias previas. Para ostentar la condición de militante, el reglamento exige ahora acreditar una presencia continuada en eventos y encuentros de la formación durante los tres cuatrimestres anteriores a las primarias.
Desde el entorno de Delgado se estima que esta restricción del censo podría provocar una caída de hasta el 90% en el volumen de votos. Mientras que en las primarias de 2019 la participación superó los 7.000 votos en el ámbito autonómico, las proyecciones del sector crítico sitúan la cifra potencial para el próximo proceso en el entorno de los 1.000 participantes. Los críticos sostienen que este modelo desincentiva la incorporación de nuevos afiliados y dificulta la conexión de la estructura del partido con la sociedad civil.
Por su parte, la dirección de Más Madrid defiende la legitimidad del proceso y recuerda que el reglamento fue respaldado por el 75% de la organización en su aprobación inicial. La postura oficial subraya que el concepto de militancia debe estar vinculado al compromiso y la participación activa en la vida orgánica de la formación. Sin embargo, las voces discordantes argumentan que las exigencias de asistencia presencial no contemplan las dificultades de conciliación personal o laboral de los inscritos.
El escenario actual ha generado una división entre la cúpula del partido y un sector que demanda estándares de democracia interna más abiertos. La situación evoca precedentes de fragmentación en otras formaciones de izquierda, un escenario que la actual dirección busca evitar para garantizar la cohesión antes de la campaña electoral. En este contexto, ha trascendido la posibilidad de una solución negociada que pasaría por una candidatura unitaria, evitando el enfrentamiento directo en las urnas internas.
Dicha opción podría contemplar una promoción de Emilio Delgado hacia responsabilidades en el ámbito nacional a cambio de desistir en la pugna por el liderazgo regional. No obstante, las espadas permanecen en alto mientras se define el calendario definitivo de las primarias. La resolución de este conflicto reglamentario será clave para determinar el grado de movilización que la formación logre alcanzar en su objetivo de consolidarse como alternativa de gobierno en la Comunidad de Madrid.


