Rebeca Grynspan se perfila como favorita para liderar la ONU bajo el escrutinio de su vínculo con el Gate Center
La exvicepresidenta de Costa Rica y actual secretaria general de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD), Rebeca Grynspan, se ha consolidado como la candidata con mayores probabilidades para suceder a António Guterres al frente de la Secretaría General de la ONU en 2026. No obstante, su estrecha vinculación con el expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y su participación en el consejo asesor del Gate Center —un lobby investigado por sus nexos con los intereses de Pekín— han generado reservas en el seno del Consejo de Seguridad, especialmente ante el posible derecho a veto de Estados Unidos.
Grynspan encabeza actualmente las votaciones tras las primeras consultas informales en el Consejo de Seguridad, aunque ya ha recibido el rechazo de tres países cuyos nombres no han trascendido. Su trayectoria en el Gate Center, fundado por Zapatero en 2022, se sitúa en el centro del debate diplomático. Este centro de pensamiento e influencia ha sido señalado por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) en el marco de una investigación que apunta al pago de aproximadamente 1,2 millones de euros al expresidente socialista y a su entorno familiar por parte de un empresario vinculado por el CNI con el espionaje chino.
La posición de la candidata costarricense frente a China representa uno de los principales obstáculos para obtener el respaldo unánime de las potencias occidentales. En junio pasado, Grynspan realizó una visita oficial a Pekín para presentar su candidatura, donde mantuvo encuentros con altos representantes del Partido Comunista Chino. Tras dicha visita, las autoridades locales destacaron el respaldo de la diplomática al principio de «una sola China», una postura que condiciona el estatus político de Taiwán y que choca con la estrategia de defensa de los aliados militares de Estados Unidos en la región.
La relación profesional entre Grynspan y Rodríguez Zapatero se remonta a años de colaboración en diversos foros internacionales y fundaciones, como Mujeres por África o la Fundación Iberoamericana Empresarial. En 2022, coincidiendo con su actividad en la ONU, Grynspan se integró en el organigrama del Gate Center. Sin embargo, este lobby ha cesado su actividad pública recientemente, tras la imputación de Zapatero en el denominado caso Plus Ultra, lo que ha provocado una retirada masiva de clientes y patrocinadores, principalmente grandes holdings industriales y energéticos del país asiático.
Desde el Palacio de la Moncloa, el Gobierno de España ha evitado un posicionamiento público explícito por un nombre concreto, si bien defiende la tesis de que la próxima Secretaría General de la ONU debe ser ocupada, por primera vez, por una mujer latinoamericana. Fuentes gubernamentales consideran a Grynspan un perfil afín y solvente, destacando su labor previa como secretaria general iberoamericana (SEGIB) y su cercanía al enfoque multilateralista que promueve el Ejecutivo de Pedro Sánchez.
El proceso de selección en Naciones Unidas continuará durante los próximos meses. La candidatura de Grynspan, economista de formación con experiencia ministerial en Vivienda y Hacienda en su país, deberá navegar entre su reconocimiento técnico en política económica y las reticencias geopolíticas que despierta su red de contactos en Pekín, especialmente ante el previsible endurecimiento de la política exterior estadounidense con la administración entrante de Donald Trump.


