Javier Alberola Rojas analiza la figura del árbitro en el fútbol profesional y su evolución tras superar un problema de salud
Javier Alberola Rojas, colegiado de la Primera División de España y distinguido como el mejor árbitro de LaLiga EA Sports la pasada temporada, ha profundizado en una reciente entrevista sobre la naturaleza de su profesión y la importancia de que el equipo arbitral mantenga un perfil secundario en el espectáculo deportivo. El colegiado toledano defiende una filosofía de gestión basada en la unificación de criterios y la fluidez del juego, situando al espectador y a los futbolistas como los únicos protagonistas legítimos del encuentro.
Con más de 170 partidos dirigidos en la máxima categoría desde su ascenso en 2017, Alberola Rojas sostiene que el éxito de una actuación arbitral reside en la capacidad de pasar desapercibido. En declaraciones concedidas a la Revista Panenka, el árbitro ha subrayado que su objetivo principal es facilitar que el público disfrute de la competición. Según sus propias palabras, el reconocimiento más valioso al término de un partido es el respeto de los jugadores y la normalidad en el desarrollo del juego, evitando cualquier tipo de protagonismo personal sobre el terreno de juego.
La trayectoria profesional de Alberola Rojas, nacido en Toledo en 1991, está marcada por una rápida progresión tras solo dos temporadas en la Segunda División. No obstante, su carrera se vio seriamente comprometida en el año 2022 debido a un grave problema de salud. El colegiado sufrió un trombo que no solo puso en riesgo su continuidad en el arbitraje de élite, sino también su integridad física, tras manifestarse síntomas agudos días después de no superar unas pruebas físicas reglamentarias.
Esta experiencia médica, que incluyó una intervención quirúrgica de riesgo, ha supuesto un cambio sustancial en la perspectiva vital y profesional del árbitro. Alberola Rojas reconoce que aquel episodio le permitió relativizar las presiones inherentes al fútbol profesional. Durante el proceso de recuperación, la prioridad del colegiado se centró en la supervivencia y la salud personal, situando la carrera deportiva en un plano secundario hasta su total restablecimiento.
En la actualidad, consolidado como uno de los referentes del arbitraje español, el toledano mantiene un registro disciplinario que supera las 600 tarjetas amarillas y las 30 expulsiones en Primera División. Su enfoque actual combina la experiencia técnica con una renovada filosofía de vida que prioriza el bienestar personal y la profesionalidad silenciosa, factores que, según el propio colegiado, han sido determinantes para alcanzar la excelencia en su desempeño institucional dentro de la Real Federación Española de Fútbol.


