Renfe revoca la instrucción de reducción de velocidad tras el accidente de Urda
La operadora pública Renfe ha dejado sin efecto de manera formal la consigna interna que obligaba a sus maquinistas a reducir la velocidad de los trenes a 40 km/h ante fallos de transmisión en el sistema de seguridad LZB. Esta directriz, conocida técnicamente como «marcha a la vista», había sido tramitada tras el accidente ferroviario de Urda, que hasta la fecha registra 69 víctimas mortales, pero ha sido suspendida apenas unas horas después de su comunicación inicial a las áreas operativas.
La revocación se ha producido mediante una notificación de la Jefatura de Seguridad en la Circulación y Autoprotección de Servicios Públicos de Andalucía, remitida por correo electrónico a los departamentos competentes. En dicha comunicación se especifica de forma explícita que la consigna CR-V n.º 32/2026, titulada «Actuación ante pérdidas de transmisión en LZB», queda sin efecto. Esta instrucción afectaba a infraestructuras críticas de la red, con especial incidencia en la línea de alta velocidad que conecta Madrid con Sevilla.
Desde la dirección de comunicación de Renfe se ha trasladado que el documento en cuestión no representaba una orden vinculante, sino que se trataba de un borrador técnico en fase de evaluación por parte de las comisiones especializadas. Según la versión oficial, el texto carecía de aplicación práctica al no contar con las autorizaciones preceptivas de la normativa de seguridad ferroviaria. No obstante, la existencia del registro operativo indica que el protocolo llegó a ser formulado por la jefatura de seguridad antes de su anulación definitiva.
La implementación de esta medida había generado controversia en el sector ferroviario debido a su carácter unilateral. Al haber sido impulsada únicamente desde la firma que preside Álvaro Fernández Heredia, la orden solo vinculaba a Renfe, dejando fuera a operadores privados como Iryo y Ouigo. Asimismo, la medida omitía la participación de Adif y de la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF), organismos responsables de establecer los protocolos de seguridad y circulación para el conjunto del sistema ferroviario español.
El sistema LZB sobre el que versaba la instrucción opera mediante un cable de emisión longitudinal que permite la comunicación constante entre la infraestructura y el convoy para modular la velocidad. En caso de pérdida de señal, los manuales ordinarios contemplan el traspaso a sistemas secundarios o señalización luminosa lateral. Con la retirada de la nueva consigna, las tripulaciones de cabina continuarán operando bajo los parámetros recogidos en el Reglamento de Circulación Ferroviaria vigente hasta que se definan nuevas medidas de mitigación.
Este movimiento administrativo se produce en un contexto de elevada tensión operativa dentro de la red ferroviaria española. Los accidentes de Urda y Adamuz han elevado a 115 la cifra de víctimas mortales en el ferrocarril en lo que va de año, lo que ha derivado en una revisión exhaustiva de los protocolos de circulación y de las responsabilidades coordinadas entre el operador y el administrador de la infraestructura.


