miércoles, agosto 5, 2026
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¿Es la risa el origen del lenguaje? Nuevo estudio en simios

La evolución de la risa: investigaciones sitúan su origen rítmico hace 15 millones de años

Un reciente estudio publicado en la revista científica Nature ha revelado que la risa no es un fenómeno exclusivo de la cultura humana, sino un mecanismo biológico con raíces profundas en la evolución de los grandes simios. La investigación sugiere que el ritmo y la cadencia de la risa, compartidos con antepasados comunes de hace 15 millones de años, fueron fundamentales para el desarrollo posterior de la capacidad de habla en la especie humana.

El equipo de investigadores centró su análisis en la estructura acústica de las vocalizaciones emitidas durante el juego y las situaciones de cosquilleo en chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes. Los resultados indican que estos primates producen sonidos «isócronos», caracterizados por intervalos de tiempo regulares entre cada golpe de voz. Este hallazgo permite a los etólogos inferir que la estructura de la risa ya estaba presente en el último ancestro común compartido por los grandes simios y los seres humanos antes de su divergencia evolutiva.

A diferencia de los demás simios, que mantienen un pulso constante en su risa independientemente de la situación, los seres humanos han desarrollado la capacidad de modificar este ritmo de manera voluntaria. Según los autores de la investigación, esta flexibilidad para gobernar el flujo de aire y afinar el sonido según el contexto —acelerando o frenando la cadencia— representa una pieza clave en el puzle lingüístico. Esta transición de un sonido mecánico a uno controlado voluntariamente se considera un precursor necesario para el lenguaje articulado.

Desde la perspectiva de la etología, la risa cumple una función de metacomunicación esencial en el reino animal: señalizar que una interacción es lúdica y no hostil. Este comportamiento se ha documentado no solo en primates, sino también en otras especies como perros, delfines y ratas. En el caso de los cánidos, se manifiesta a través de un jadeo rítmico, mientras que las ratas emiten frecuencias inaudibles para el oído humano ante estímulos táctiles. En todas las especies, la finalidad biológica es la misma: mantener el juego dentro de límites sociales para evitar conflictos físicos.

El estudio subraya que, dado que el sonido no deja restos fósiles, la observación comparada de los primates actuales funciona como un «fósil sonoro». A través de ella, se puede rastrear cómo el contexto físico y la mecánica respiratoria esculpieron la fonación de los ancestros homínidos. Se observó que, mientras el ejercicio físico desestructura el ritmo de la risa debido a la deformación de la caja torácica, los estímulos pasivos como las cosquillas revelan la estructura acústica pura y rítmica del animal.

No obstante, la comunidad científica mantiene una postura de cautela institucional ante estos hallazgos. El informe advierte que factores como el tamaño del cuerpo (alometría) y los cambios propios del crecimiento (ontogenia) pueden influir en los resultados. Por ello, la investigación se presenta no como una conclusión definitiva, sino como una hoja de ruta para futuros estudios que pretendan calibrar la relación directa entre el control vocal de la risa y el origen del lenguaje humano.

Este avance científico, difundido originalmente a través de plataformas de divulgación académica como The Conversation, refuerza la idea de que las capacidades comunicativas más complejas del ser humano poseen una base biológica compartida, consolidada tras millones de años de historia evolutiva en el tronco común de los primates.

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