Rusia e Israel rechazan las acusaciones de injerencia en la crisis migratoria de Ceuta
Los Gobiernos de la Federación de Rusia y del Estado de Israel han desestimado de forma oficial las recientes declaraciones del presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, quien vinculó a redes de ambos países con la difusión de desinformación durante la crisis migratoria en Ceuta. Tanto el Kremlin como el Ministerio de Exteriores israelí han calificado las acusaciones de carentes de fundamento, en un nuevo episodio de tensión diplomática que afecta la política exterior española.
El portavoz de la Presidencia rusa, Dimitri Peskov, negó este lunes cualquier tipo de implicación de Moscú en la entrada de decenas de miles de inmigrantes a territorio español desde Marruecos. En declaraciones a la radiotelevisión pública rusa RBC, Peskov fue tajante al asegurar que las autoridades de su país no han tenido relación alguna con los incidentes en la ciudad autónoma, respondiendo así a la denuncia de Sánchez sobre la propagación de bulos en cuentas presuntamente asociadas a Rusia.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Saar, reaccionó con dureza a las palabras del jefe del Ejecutivo español, calificándolas de «mentiras descaradas». Saar señaló que vincular a Israel con la crisis migratoria es un intento de distracción frente a la gestión de los asuntos internos de España. «Volvió a mentir, acusando, sorprendentemente, a Israel de difundir información engañosa sobre los acontecimientos de Ceuta», manifestó el titular de Exteriores a través de sus canales oficiales.
La controversia se originó tras las manifestaciones de Pedro Sánchez, en las que apuntó a la existencia de una estrategia coordinada entre redes rusas e israelíes, junto a una «internacional ultraderechista», para atacar a España y Europa utilizando la inmigración como elemento corrosivo. Según el presidente, este hostigamiento digital sería una respuesta a las posiciones políticas de su Gobierno respecto a la situación en Gaza y la invasión de Ucrania. Sánchez fundamentó estas afirmaciones citando análisis del Servicio Europeo de Acción Exterior de la Unión Europea.
Este cruce de declaraciones agrava la crisis diplomática entre España e Israel, que alcanzó un punto crítico en mayo de 2024 tras el reconocimiento oficial del Estado de Palestina por parte de Madrid. Cabe recordar que el Gobierno de Benjamín Netanyahu llamó a consultas a su embajadora en España hace meses y aún no ha designado a un sucesor para el cargo, manteniendo la representación diplomática en niveles mínimos.
En el ámbito institucional, el Gobierno español mantiene que, si bien no existen datos que señalen a Marruecos como origen del conflicto desinformativo, la instrumentalización de la crisis de finales de julio por parte de agentes externos busca desestabilizar la cohesión europea en materia migratoria.


