El Gobierno vasco concede de nuevo la semilibertad a la exdirigente de ETA María Soledad Iparragirre
El Departamento de Justicia del Gobierno vasco ha aprobado nuevamente la aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario para la exjefa de la organización terrorista ETA, María Soledad Iparragirre, conocida como ‘Anboto’. Esta medida de semilibertad, propuesta por la Junta de Tratamiento de la prisión de Martutene (Gipuzkoa), permitirá a la interna salir del centro penitenciario de lunes a viernes para realizar actividades de voluntariado, regresando diariamente a la cárcel para pernoctar.
La decisión administrativa se produce después de que, en abril de este mismo año, el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional revocara una concesión similar otorgada en marzo. En aquella ocasión, el magistrado José Luis Castro rechazó la flexibilización del régimen tras un recurso, argumentando la gravedad de los delitos cometidos y el tiempo que aún resta para el cumplimiento definitivo de la condena, fijado para septiembre de 2034.
Fuentes del Departamento de Justicia han precisado que la aplicación del artículo 100.2 está estrictamente condicionada a un plan de ejecución específico. En el caso de Iparragirre, dicho plan se centra en labores de voluntariado reguladas y controladas por las autoridades pertinentes. Durante los fines de semana, la interna deberá permanecer en el centro penitenciario sin posibilidad de salida, manteniendo técnicamente el segundo grado de tratamiento pero con el beneficio de la flexibilidad horaria laboral.
Desde el punto de vista judicial, la Audiencia Nacional ha subrayado anteriormente la extensa hoja criminal de la exdirigente etarra, que incluye condenas por diez asesinatos, tenencia de explosivos, atentados y delitos contra la Corona. Aunque se prevé que alcance las tres cuartas partes de su condena acumulada de 30 años en marzo de 2027, los tribunales han mantenido hasta ahora un criterio de cautela debido al historial de la interna, quien fue jefa militar de la banda durante una década.
La trayectoria de Soledad Iparragirre es una de las más extensas dentro de la banda armada, a la que se vinculó en 1981. Tras operar en los comandos Araba y Madrid, huyó a Francia, desde donde dirigió estructuras operativas hasta su detención. En 2018, fue la encargada, junto a Josu Urrutikoetxea, de poner voz al comunicado final de disolución de ETA. Tras cumplir casi 20 años de prisión en Francia, fue entregada a España en 2019 para afrontar doce juicios pendientes que han resultado en penas que suman más de 280 años de cárcel.
La concesión de este nuevo régimen ha provocado la reacción inmediata de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). A través de sus canales oficiales, la asociación ha denunciado la medida calificándola como parte de una estrategia de «impunidad». Según los datos facilitados por la AVT, el número de presos de ETA en régimen ordinario sin beneficios penitenciarios continúa descendiendo, contabilizando ya 123 terceros grados y 28 medidas de flexibilización mediante el artículo 100.2.
Se espera que la salida de prisión de Iparragirre se haga efectiva en los próximos días, una vez se cumplimenten los trámites administrativos correspondientes, quedando a la espera de un posible nuevo recurso por parte del Ministerio Fiscal ante la Audiencia Nacional, lo que podría paralizar o revertir de nuevo su situación penitenciaria.


