El Pleno de la Real Academia Española (RAE) someterá a votación este jueves, 21 de mayo, el ingreso del escritor nicaragüense y Premio Cervantes 2017, Sergio Ramírez. De obtener el respaldo necesario de los académicos, Ramírez pasará a ocupar la silla L, vacante desde el fallecimiento del Nobel Mario Vargas Llosa el pasado 13 de abril de 2025.
La candidatura de Ramírez, que cuenta con la nacionalidad española y reside actualmente en España bajo la condición de exiliado, llega al Pleno avalada por tres figuras de relevancia institucional: el director de la RAE, Santiago Muñoz Machado; el exdirector de la corporación y del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha; y el escritor Luis Mateo Díez, recientemente galardonado con el Premio Cervantes.
Pese a su consolidada trayectoria literaria, con obras destacadas como «Margarita, está linda la mar» o «Castigo divino», la postulación de Ramírez ha generado un debate interno y externo debido a su pasado político. El autor fue una figura central del sandinismo, integrando la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (1979-1985) y desempeñándose como vicepresidente de Nicaragua durante el primer mandato de Daniel Ortega, entre 1985 y 1990.
Diferentes colectivos de víctimas del sandinismo han remitido una misiva a los miembros de la Academia expresando su rechazo a la candidatura. En el documento, los firmantes denuncian una supuesta falta de autocrítica por parte del escritor respecto a su gestión en cargos de máxima responsabilidad estatal. Asimismo, han promovido una campaña de recogida de firmas bajo la premisa de preservar la memoria de los represaliados durante la década de los ochenta en el país centroamericano.
En el lado opuesto, los sectores favorables a su ingreso destacan que Ramírez rompió vínculos con el régimen de Daniel Ortega en 1995, fundando el Movimiento Renovador Sandinista. Desde entonces, el escritor se ha convertido en una de las voces críticas más prominentes contra el actual gobierno de Managua, lo que le supuso la persecución judicial, el despojo de su nacionalidad nicaragüense y el exilio forzoso.
Los partidarios de su elección defienden que la RAE debe priorizar los méritos lingüísticos y literarios por encima de las valoraciones políticas. En este sentido, una petición paralela en internet ha recabado apoyos en favor del autor, argumentando que su incorporación enriquecería la representación de las letras hispanoamericanas en la institución y reconocería su labor en defensa de los derechos humanos en sus intervenciones públicas más recientes.
Según establecen los estatutos de la Real Academia Española, la elección se llevará a cabo mediante votación secreta. Para que Sergio Ramírez sea nombrado académico de número, deberá obtener el voto favorable de la mayoría absoluta de los académicos presentes en la sesión. De no alcanzarse el cuórum o los apoyos necesarios en las primeras rondas, el proceso seguiría los cauces reglamentarios de la corporación.
El resultado del Pleno del jueves determinará si Ramírez se convierte en el sucesor de Vargas Llosa, uniendo así su nombre al de otros ilustres ocupantes de la silla L en una sesión que ha despertado una expectación inusual por la carga simbólica y política que rodea a la figura del candidato nicaragüense.


