Sonia Moreno analiza la estrategia geopolítica de Marruecos y el desafío para la soberanía española
La periodista y excorresponsal Sonia Moreno, autora del libro «Marruecos. El vecino incómodo», ha desgranado la compleja realidad del reino alauita y su relación estratégica con España. En un análisis pormenorizado, la especialista advierte sobre una subestimación histórica por parte del Estado español hacia un país que ejecuta planes a largo plazo destinados a consolidar su hegemonía regional y asfixiar económicamente a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.
Moreno, quien residió diez años en el país magrebí, describe un sistema de control férreo sobre la información y el ejercicio periodístico. Según su testimonio, los profesionales de la comunicación operan bajo una vigilancia constante y deben navegar entre tres «líneas rojas» infranqueables: la monarquía, el islam y, de manera más sensible, la integridad territorial centrada en el Sáhara Occidental. Esta estructura de vigilancia se traduce en un seguimiento personal detallado de los corresponsales, que se intensifica conforme aumenta su red de fuentes locales.
El perfil de Mohamed VI que dibuja Moreno rompe con la imagen tradicional de un monarca diplomático. Lo define primordialmente como un «rey empresario», el quinto hombre más rico de África, que gestiona el Estado a través de una agenda económica y corporativa. A pesar de sus frecuentes ausencias del país, que le han valido el apelativo de «rey ausente», Moreno sostiene que el monarca ha liderado una colonización económica del continente africano y ha asegurado inversiones internacionales estratégicas en los territorios del Sáhara para consolidar una soberanía de facto.
En el corazón de este poder se encuentra el «Majzén», una estructura de influencia compuesta por figuras clave, muchas de ellas antiguos compañeros de pupitre del rey en el Colegio Real. Entre estos nombres destacan Fouad Ali El Himma, consejero real; Yassine Mansouri, director de la inteligencia exterior; y Abdellatif Hammouchi, jefe de la seguridad nacional e interior. Este núcleo duro coordina la estrategia del país, incluyendo el uso de la presión migratoria y la inteligencia como herramientas de negociación exterior.
Respecto a la relación con España, Moreno señala la existencia de un plan trazado para mermar la viabilidad económica de Ceuta y Melilla. Esta estrategia incluye el cierre de aduanas comerciales, el fin del «comercio atípico» y la construcción de grandes infraestructuras competitivas, como el puerto Nador West Med o el aeropuerto internacional de Nador, que afectan directamente al espacio aéreo y la logística de las ciudades españolas. El objetivo final, según la autora, es integrar a estas ciudades en un circuito turístico y económico marroquí que diluya la percepción de la frontera.
Finalmente, sobre las crisis fronterizas recientes, la periodista cuestiona la narrativa de la espontaneidad o la acción exclusiva de mafias. Moreno sugiere que los flujos masivos de personas están, en muchos casos, permitidos u organizados por el aparato estatal marroquí para ejercer presión política en momentos de tensión diplomática. En su análisis, concluye que España se enfrenta a un vecino que juega en una «división diferente» en cuanto a planificación estratégica, lo que requiere una atención mucho más rigurosa y menos condescendiente por parte de las instituciones españolas.


