La declaración patrimonial de Trump revela ingresos superiores a los 2.200 millones de dólares en su regreso a la Casa Blanca
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha presentado su declaración obligatoria de patrimonio personal ante la Oficina de Ética Gubernamental, un documento de 927 páginas que detalla activos, deudas e ingresos correspondientes al año 2025. El informe refleja que el mandatario obtuvo ingresos superiores a los 2.200 millones de dólares durante su primer año tras retornar a la presidencia, coincidiendo con las celebraciones por el 250 aniversario de la independencia del país y la organización del Mundial de Fútbol.
El desglose financiero destaca una importante actividad en el sector de los activos digitales. Según el documento, las ganancias vinculadas a criptomonedas ascendieron a 1.430 millones de dólares, a los que se suman 635 millones en concepto de regalías por Celebration Coins, entidad asociada a la criptomoneda meme denominada $TRUMP. Asimismo, se reportan más de 500 millones de dólares provenientes de World Liberty Financial, empresa de criptoactivos gestionada por familiares directos del presidente y allegados como Steve Witkoff.
En el ámbito institucional, la administración ha estado marcada por la exhibición de símbolos de poder económico y militar. Entre los activos reportados figura el nuevo Air Force One, una aeronave valorada en 400 millones de dólares cedida por Catar, la cual ha sido personalizada con una librea en colores azul marino, rojo y dorado. Durante la presentación de la aeronave, el presidente subrayó su preferencia por la visibilidad de estos activos frente a la discreción diplomática tradicional.
No obstante, la bonanza en las cuentas presidenciales contrasta con la percepción económica de la ciudadanía. Pese a la solidez de los indicadores macroeconómicos, la inflación en productos de consumo básico ha generado descontento social. Una encuesta reciente de IPSOS señala que el 38% de los estadounidenses manifiesta preocupación por la corrupción política y financiera, alcanzando el nivel más alto registrado en la última década en un contexto de encarecimiento del coste de vida.
La influencia del estilo de gestión de Trump se ha extendido también a organismos internacionales, especialmente a la FIFA. Su presidente, Gianni Infantino, ha sido objeto de análisis por lo que expertos denominan la «trumpificación» de la federación de fútbol. La organización ha trasladado parte de su operativa a Miami y ha explorado acuerdos de licencia de marca similares al modelo de negocio de la familia Trump. Infantino, quien otorgó recientemente el «Premio de la Paz de la FIFA» al mandatario estadounidense, enfrenta críticas internas por un presunto exceso en la proximidad política que podría vulnerar los principios de neutralidad del organismo.
El informe también establece paralelismos en el ámbito internacional, citando las dinámicas de liderazgo en España. Se observa una tendencia hacia modelos de gestión donde el crecimiento económico se concentra en círculos cercanos al poder, una práctica que el análisis vincula tanto a la administración estadounidense como a la gestión de Pedro Sánchez. Sin embargo, se destaca que el sistema institucional de Estados Unidos mantiene salvaguardas específicas, como la limitación de mandatos establecida en la Vigésimo Segunda Enmienda, que continúa operando como un contrapeso a las tendencias personalistas del Ejecutivo.
Finalmente, la situación legal de la FIFA en territorio estadounidense permanece bajo vigilancia. Fiscales generales de Nueva York y Nueva Jersey han iniciado investigaciones sobre las prácticas de venta de entradas para el próximo Mundial, lo que pone a prueba la resistencia de las instituciones democráticas frente a los intereses comerciales y políticos de los grandes actores globales.


