Ucrania lanza una ofensiva contra la infraestructura energética y la flota petrolera de Rusia
Las Fuerzas Armadas de Ucrania han ejecutado una serie de ataques estratégicos contra buques cisterna de la denominada «flota fantasma» en el mar Negro y depósitos de combustible en el sur de Rusia. Esta operación se presenta como una respuesta directa al bombardeo masivo lanzado por las fuerzas rusas contra la capital ucraniana, Kiev, durante la última madrugada, el cual ha dejado un saldo provisional de un fallecido y 16 personas heridas.
Según el comunicado oficial del mando militar ucraniano, entre los objetivos alcanzados figura el petrolero ‘Avero’, identificado como parte de la estructura logística que emplea el Kremlin para evadir las sanciones internacionales. Por su parte, el Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC), cuyo accionista mayoritario es el Estado ruso, confirmó ataques contra otros dos buques, el ‘Asia’ y el ‘Nissos’, mientras realizaban labores de carga en la terminal portuaria de Novorosíisk.
Informes técnicos de la organización recogidos por la agencia Interfax detallan que el ataque contra el buque ‘Asia’ provocó un incendio que requirió la intervención inmediata de las fuerzas de respuesta de emergencia del CPC. Hasta el momento, las autoridades portuarias no han reportado víctimas mortales en estas instalaciones ni la presencia de derrames de crudo que puedan comprometer el ecosistema marino de la región.
La ofensiva ucraniana se ha extendido también a objetivos terrestres de relevancia económica y militar. El Ejército anunció impactos en tres depósitos de petróleo situados en la ciudad rusa de Stávropol, además de incursiones contra 13 instalaciones energéticas bajo control ruso. De estas últimas, ocho se encuentran en la península de Crimea y cinco en las zonas ocupadas del este y el sur de Ucrania.
Estos ataques contra la cadena de suministro de hidrocarburos representan una intensificación en la estrategia de Kiev para elevar el coste financiero y logístico de la guerra para la Federación de Rusia. Al centrar su actividad en la «flota fantasma», Ucrania busca mermar la capacidad de Moscú para exportar recursos energéticos mediante naves que operan fuera de los marcos regulatorios convencionales y de los límites de precios impuestos por la comunidad internacional.
Mientras tanto, en la capital ucraniana, los servicios de emergencia continúan trabajando en las zonas residenciales afectadas por los bombardeos nocturnos. La incursión rusa sobre Kiev es una de las más intensas de las últimas semanas, subrayando la persistente vulnerabilidad de la infraestructura civil frente a las capacidades de largo alcance del ejército ruso.


