Intensificación de ataques navales y portuarios marca la última semana del conflicto entre Rusia y Ucrania
Las fuerzas militares de Ucrania y Rusia han intensificado sus operaciones ofensivas contra objetivos navales e infraestructura portuaria durante la última semana. Según los informes más recientes de ambos bandos, los ataques con sistemas aéreos no tripulados se han concentrado en el mar de Azov y en la región estratégica de Odesa, afectando tanto al transporte de suministros energéticos como a la logística militar en la zona de conflicto.
El Ejército de Ucrania comunicó que, durante la madrugada de este lunes, sus drones alcanzaron un total de 14 embarcaciones bajo control ruso. Entre los objetivos se encuentran diez buques cisterna localizados en el mar de Azov y cuatro transbordadores destinados al apoyo logístico de las Fuerzas Armadas de Rusia. Con esta última incursión, las autoridades ucranianas estiman que cerca de 90 embarcaciones —incluyendo remolcadores y dragas vinculadas a la denominada «flota fantasma» empleada para evadir sanciones internacionales— han sido alcanzadas en los últimos siete días.
De acuerdo con el Estado Mayor ucraniano, el uso de estos buques cisterna permitía a Moscú el transporte de productos derivados del petróleo fuera de los marcos regulatorios internacionales. Por otro lado, los transbordadores atacados cumplían funciones críticas de carga de equipo militar, sirviendo como un eslabón fundamental en la cadena de suministros para las operaciones rusas en el frente sur.
Desde el Kremlin, el Ministerio de Defensa no ha emitido confirmación sobre las pérdidas reportadas por Kiev, pero sí ha informado sobre sus propias operaciones en el sector de Odesa. Las autoridades rusas confirmaron un ataque contra el puerto de Chornomorsk utilizando drones del tipo ‘Geran-4 Seeker’. Según el comunicado oficial, el objetivo fue un pesquero reconvertido para el lanzamiento de lanchas no tripuladas y una patrullera, asegurando que todos los blancos fueron neutralizados con éxito.
Rusia justificó estas acciones como una medida necesaria para reducir la capacidad ucraniana de transportar armas y equipo militar en el área operativa del Mar Negro. Estos incidentes se suman a los ataques registrados el pasado sábado contra tres puertos clave en la región de Odesa, entre ellos el de Izmaíl, consolidando una tendencia de hostilidades centrada en los activos marítimos de ambos países.
Hasta el momento, los reportes de ambas naciones coinciden en la ausencia de víctimas mortales como consecuencia de estos ataques específicos contra infraestructuras y naves. No obstante, la escalada en el uso de drones de largo alcance y el enfoque en la logística portuaria sugieren un cambio de fase en el conflicto, orientado a desgastar la capacidad comercial y el reabastecimiento militar en los principales corredores del este europeo.


