Kallas advierte a EE. UU. que Rusia carece de derecho a veto sobre la arquitectura de seguridad europea
VARSOVIA — La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, recordó este viernes a la administración de Estados Unidos que el presidente ruso, Vladímir Putin, no tiene capacidad de veto sobre las decisiones estratégicas de seguridad en el continente. Las declaraciones se producen como respuesta a la propuesta de Washington de impulsar una «arquitectura de seguridad europea más amplia» en el marco de las gestiones para alcanzar la paz en Ucrania.
Durante una comparecencia en Varsovia, tras una reunión informal de ministros del Consejo de los Estados del Mar Báltico, Kallas defendió la vigencia de las estructuras actuales. «Ya contamos con una arquitectura de seguridad europea. Tanto la OTAN como la UE desempeñan sus respectivas funciones. Debemos asegurarnos de que Ucrania se integre en esta arquitectura», señaló la jefa de la diplomacia comunitaria, subrayando que el problema fundamental radica en el incumplimiento de los tratados existentes por parte de la Federación Rusa.
La alta representante enfatizó que cualquier acuerdo orientado a poner fin al conflicto deberá contar con la participación directa de la Unión Europea para ser viable. Según Kallas, la intervención de Bruselas es «ineludible» en áreas críticas que van desde la provisión de garantías de seguridad y la gestión de sanciones hasta las labores de reconstrucción y el proceso de adhesión de Ucrania al bloque europeo. Asimismo, advirtió que cualquier pacto debe impedir que Moscú utilice una pausa en las hostilidades para rearmarse y lanzar nuevas ofensivas.
En el encuentro también participó el ministro de Exteriores de Ucrania, Andrí Sibiga, quien reafirmó el principio de «nada sobre Ucrania sin Ucrania» y «nada sobre Europa sin Europa». Sibiga detalló que su delegación viajará a las conversaciones técnicas previstas en Abu Dabi con cuatro prioridades: garantías de seguridad para un alto el fuego sostenido, la desescalada en el mar Negro, el establecimiento de una tregua energética y el retorno de menores y prisioneros de guerra. El canciller ucraniano insistió en que no se aceptarán restricciones a las capacidades de defensa de su Ejército, como demanda el Kremlin.
Por su parte, el ministro de Exteriores de Polonia, Radosław Sikorski, calificó de «insensato y materialmente imposible» intentar un arreglo sobre el futuro del continente a espaldas de sus protagonistas. Sikorski aprovechó la ocasión para recordar la vigencia del Tratado de Lisboa en cuanto a la representación exterior de la Unión Europea, señalando que las voces autorizadas son la alta representante y el presidente del Consejo Europeo, en alusión a las recientes críticas internas sobre la falta de coordinación en las negociaciones de paz.
Este posicionamiento conjunto de los líderes europeos y ucranianos responde al reciente anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre la búsqueda de un «gran acuerdo» que involucre a toda Europa. En días recientes, emisarios de la Casa Blanca han mantenido contactos con diversos mandatarios continentales para explorar la creación de nuevos marcos de seguridad, una iniciativa que ha generado cautela en Bruselas ante la posibilidad de que se alteren los equilibrios geopolíticos establecidos tras la Guerra Fría.


