La falta de unanimidad en la UE bloquea la propuesta de España para suspender el acuerdo con Israel
La Unión Europea mantiene por el momento el Acuerdo de Asociación con Israel tras la falta de consenso registrada este martes en el Consejo de Asuntos Exteriores celebrado en Luxemburgo. La propuesta, impulsada por España, Irlanda y Eslovenia para suspender el marco jurídico de las relaciones bilaterales, ha chocado con la oposición de Estados miembros como Italia, Alemania y Hungría, lo que impide alcanzar la unanimidad necesaria para una medida de esta naturaleza.
El ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, ha confirmado a su llegada a la reunión que la iniciativa buscaba una respuesta firme por parte del bloque comunitario ante la situación de conflicto en Gaza, Cisjordania y Líbano. Según el titular de Exteriores, la petición se fundamenta en el artículo 2 del mencionado acuerdo, el cual estipula que las relaciones entre ambas partes deben basarse en el respeto a los derechos humanos y los principios democráticos.
En una misiva conjunta remitida a las instituciones europeas, los países proponentes han instado a replantear la relación con el Gobierno de Benjamin Netanyahu, advirtiendo de que la UE corre el riesgo de perder su «credibilidad» si no actúa ante la escalada de violencia en la región. Para Albares, es imperativo enviar una «señal fuerte» que inste a un cambio de rumbo en la política exterior israelí y en su cumplimiento del derecho internacional.
No obstante, el sistema de toma de decisiones de la Unión Europea exige el respaldo de los 27 Estados miembros para suspender la totalidad del Acuerdo de Asociación. En la actualidad, el bloque se encuentra dividido entre las naciones que exigen sanciones y aquellas que mantienen su apoyo a Israel o consideran que la ruptura del diálogo diplomático no es la vía adecuada para resolver la crisis actual.
Ante el bloqueo de la suspensión total, la Comisión Europea mantiene sobre la mesa una alternativa que afectaría únicamente a la parte comercial del acuerdo. Esta medida, a diferencia de la anterior, solo requeriría una mayoría cualificada para ser aprobada: el respaldo del 55% de los Estados miembros que representen al menos el 65% de la población total de la UE. Sin embargo, hasta la fecha, no se ha logrado recabar el quórum necesario para activar esta cláusula.
El debate en Luxemburgo refleja la fragmentación interna de la diplomacia europea frente al conflicto en Oriente Próximo. Mientras los países promotores de la suspensión defienden que la UE debe actuar con la misma firmeza con la que responde a otras crisis internacionales, otros socios comunitarios priorizan mantener los canales de comunicación abiertos con Tel Aviv para garantizar la estabilidad regional.
La jornada ha concluido sin cambios legislativos inmediatos, aunque la cuestión de la revisión del Consejo de Asociación permanece en la agenda política de la Unión. España ha insistido en que no se puede mantener una relación ordinaria si no existe un compromiso claro con el cese de las hostilidades y el respeto sistemático a las normas internacionales.


