Pepe Álvarez ratifica la huelga general del 11 de noviembre y rechaza las advertencias de PP y Vox
El secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT), Pepe Álvarez, ha reafirmado este miércoles la convocatoria de huelga general prevista para el próximo 11 de noviembre. Durante su intervención en las jornadas ‘La acción sindical del futuro, ahora’, Álvarez ha calificado como «amenazas» las recientes declaraciones de los líderes del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, y de Vox, Santiago Abascal, asegurando que la organización sindical no variará su hoja de ruta ante las advertencias del bloque de la oposición.
La reacción de UGT se produce tras las manifestaciones de Alberto Núñez Feijóo en un desayuno informativo, donde el líder del PP instó a los sindicatos a reconsiderar la movilización tras el accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo). Feijóo advirtió que mantener la convocatoria supondría que los sindicatos ligasen su imagen a la gestión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de forma definitiva. Álvarez ha respondido que tales afirmaciones buscan condicionar la autonomía sindical mediante la coacción política.
Asimismo, el dirigente sindical ha aludido a las palabras de Santiago Abascal, quien solicitó la cancelación de la jornada de protesta y señaló que «tomaría nota» de la actuación de las centrales sindicales en caso de producirse un cambio de ciclo político tras los comicios del 29 de noviembre. Ante este escenario, Álvarez ha apelado a la trayectoria histórica de la UGT, subrayando que la organización ha mantenido su actividad durante 138 años, sobreviviendo a dictaduras y conflictos bélicos sin alterar sus principios fundamentales.
En cuanto a las causas que motivan la huelga, el secretario general ha desmentido que se trate de una decisión arbitraria o partidista. Álvarez ha situado el detonante principal en la crisis habitacional en España y el rechazo parlamentario a los reales decretos ley presentados por el Ejecutivo para abordar la problemática de la vivienda. Ha puesto como ejemplo el desahucio de una mujer de 87 años en Madrid para ilustrar la urgencia de las medidas demandadas, entre las que destaca la exigencia de destinar el 1% del Producto Interior Bruto (PIB) a la promoción de vivienda protegida.
Otro de los pilares de la movilización es la parálisis en el diálogo social con la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE). El líder de UGT ha acusado directamente a la patronal de eludir la negociación del Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) y de bloquear debates esenciales sobre la reducción de la jornada de trabajo y la actualización de los convenios laborales. En este sentido, ha retado al presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, a clarificar los motivos de la falta de encuentros formales entre las partes.
Finalmente, Álvarez ha expresado su voluntad de que la huelga del 11 de noviembre sea «mayoritaria» para forzar una mesa de negociación efectiva con los agentes políticos y económicos. El objetivo de la central obrera es que cuestiones como el sistema público de pensiones y la regulación de las bajas laborales ocupen un lugar prioritario en el debate público antes de la próxima cita con las urnas.


