La posible pérdida del derecho a voto de Estados Unidos en la OIT favorece la proyección de Yolanda Díaz
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) afronta una coyuntura administrativa que podría alterar el equilibrio de fuerzas en la elección de su próxima Dirección General el próximo mes de noviembre. Estados Unidos, país que históricamente ejerce una influencia determinante en el organismo, se encuentra actualmente en riesgo de perder su derecho a voto debido al impago de sus cuotas de participación durante los últimos dos años. Esta circunstancia técnica beneficia la posible candidatura de la vicepresidenta segunda del Gobierno de España, Yolanda Díaz, al neutralizar la oposición de la administración norteamericana.
Fuentes internas del organismo dependiente de Naciones Unidas han confirmado que la deuda acumulada por Washington asciende a 280 millones de euros, lo que supone el 22% del presupuesto total de la agencia. Según el reglamento interno de la OIT, el incumplimiento prolongado en el abono de las contribuciones conlleva la suspensión automática del «voting right» en la asamblea, a menos que el país deudor regularice su situación financiera antes de la votación clave.
El escenario de ausencia de Estados Unidos en el proceso de decisión facilitaría el camino para Díaz, cuya relación con Washington se ha visto condicionada por diferencias en política exterior y sus críticas recurrentes a la administración estadounidense. Mientras el actual director general, el togolés Gilbert F. Houngbo, intenta recabar de nuevo el apoyo norteamericano, la dirigente española ha consolidado una base de respaldo en el ámbito sindical europeo, contando con el apoyo de Comisiones Obreras (CCOO), la CGT francesa y la CGIL italiana.
En paralelo a esta situación, la estrategia de la ministra de Trabajo española ha incluido un acercamiento diplomático a China. Durante su reciente visita oficial a Pekín, Díaz resaltó los avances del país asiático en materia tecnológica y laboral, posicionando a China como un aliado estratégico para Europa en sectores como la inteligencia artificial. Esta línea programática busca captar el respaldo del bloque asiático frente al vacío que dejaría la posible exclusión de Estados Unidos en la gobernanza del organismo internacional.
A diferencia de la situación financiera de Estados Unidos, España mantiene sus compromisos económicos al corriente, con una aportación anual que ronda los siete millones de euros. Otros países miembros como Alemania y la propia China también presentan ciertos retrasos en sus cuotas, aunque la OIT subraya que el caso estadounidense es de mayor gravedad debido a la cuantía y a la falta de voluntad política manifestada por la administración norteamericana respecto a las instituciones multilaterales.
El sistema de votación de la OIT integra a diez países con derecho a voto permanente y otros 18 rotativos, además de representantes de organizaciones patronales y centrales sindicales. La pérdida definitiva de la capacidad de voto de Washington no solo afectaría a la elección de la Dirección General, sino que también ha supuesto ya la pérdida del cargo de vicedirector general, puesto que históricamente correspondía a un representante estadounidense.


