Sergio Rubira define el modelo institucional del TEA basado en la identidad territorial y la investigación histórica
Sergio Rubira, director artístico de Tenerife Espacio de las Artes (TEA), ha trazado las líneas maestras de la gestión institucional del centro, centradas en la vinculación estrecha entre el museo y su contexto geográfico. Según el responsable del espacio, la estrategia curatorial y de conservación del TEA rechaza los modelos de museos «globalizados u homogeneizadores» para priorizar el tejido identitario de Canarias y su dimensión como puente entre Europa, África y América Latina.
La actual temporada del TEA destaca por la muestra «Notas al pie», comisariada por el propio Rubira con la asistencia de Daniasa Curbelo. El proyecto cuenta con la participación del dúo artístico Cabello/Carceller, recientemente galardonado con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. La exposición aborda el borrado histórico de personajes disidentes y recupera la memoria de la Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía, en Fuerteventura, un centro de reclusión activo durante la dictadura donde se sometió a trabajos forzados a personas por su disidencia sexual y política.
Rubira defiende una institución «situada» que evite el concepto de «museo ovni», término con el que describe a los centros artísticos que se establecen en un territorio sin interactuar con su realidad social y cultural. El director subraya que, aunque el TEA mantenga una dimensión internacional, su función primordial es apoyar el desarrollo del tejido artístico local. En este sentido, la programación busca situar las obras de carácter global bajo la lógica y las problemáticas del contexto canario.
En el ámbito de la conservación y la investigación, el TEA ha reforzado su papel como custodio de la memoria visual y documental de las islas. Destaca la adquisición e integración del fondo de la histórica Galería Conca de La Laguna, que aporta más de 10.000 documentos fundamentales para entender la experimentación artística y las primeras performances en el archipiélago desde los años setenta. Esta labor se complementa con la gestión de la Colección Ordóñez Falcón de Fotografía y el archivo de Fotografía Isla de Tenerife, que abarca desde el siglo XIX hasta la actualidad.
La proyección estratégica del museo contempla también la singularidad geopolítica de Canarias. Rubira señala la importancia de analizar las tensiones entre las corrientes europeístas y las reivindicaciones africanistas o latinoamericanas que han marcado la vanguardia canaria. Proyectos futuros abordarán el pensamiento del antropólogo Fernando Estévez y la construcción de la identidad a través de figuras como el migrante, el guanche y el turista, integrando los desafíos de las políticas migratorias actuales en el discurso institucional.
Finalmente, el director resaltó la relevancia de la cultura visual urbana y el cine en la oferta del TEA. Exposiciones como «Un loro, tres bares y dientes de oro», de Pérez y Requena, utilizan archivos de negocios locales y materiales demolidos para reconstruir la memoria fragmentaria de la ciudad. Asimismo, la institución mantiene una política de difusión cinematográfica que prioriza las producciones canarias y el rescate del cine amateur histórico como parte esencial del patrimonio cultural de la isla.


