domingo, agosto 23, 2026
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Misiles Tomahawk para la Armada: ¿Se reabre su compra?

Estados Unidos impulsa la producción masiva de misiles Tomahawk mientras la Armada española mantiene la capacidad en sus planes estratégicos

El Gobierno de Estados Unidos ha proyectado un incremento sin precedentes en la adquisición de misiles de crucero Tomahawk para el año fiscal 2027, con un pedido previsto de 785 unidades frente a las 55 planificadas para 2026. Este movimiento industrial, destinado a recuperar inventarios y fortalecer la capacidad de munición de precisión, ha reabierto el debate técnico sobre una capacidad de la que carece actualmente la Armada española, a pesar de que sus principales plataformas navales fueron diseñadas para albergar este armamento.

La planificación de la US Navy contempla una inversión extraordinaria de 3.313 millones de euros para el programa Tomahawk. Estos fondos se destinarán a la compra de 727 modelos de la nueva versión Block V, la recertificación de variantes existentes y la financiación para que el fabricante, Raytheon, eleve sus ritmos de producción. A esta cifra se suma la adquisición de otras 2.996 unidades de la versión Tactical Tomahawk, consolidando una apuesta masiva por el ataque naval terrestre de largo alcance.

En el contexto nacional, la decisión de Washington pone de relieve una carencia estratégica que España estudió cubrir hace dos décadas. Durante el Gobierno de José María Aznar y la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, el Ministerio de Defensa gestionó la posible compra de 60 misiles Tomahawk para equipar a las fragatas F-100 y a los submarinos de la clase S-80. Sin embargo, las negociaciones fueron suspendidas definitivamente en el año 2009, dejando a la Fuerza Naval sin una herramienta de proyección de poder terrestre en profundidad.

Desde el punto de vista técnico, las plataformas españolas mantienen la compatibilidad con este sistema. Las fragatas clase Álvaro de Bazán (F-100) disponen del lanzador vertical Mk-41, que tras diversas actualizaciones de hardware y software está certificado para operar el misil. Del mismo modo, el diseño original del submarino S-80 preveía el lanzamiento de estos proyectiles desde sus tubos lanzatorpedos. No obstante, la adquisición de los misiles requeriría una inversión adicional compleja en equipos de control de tiro, sistemas de planificación de misión y protocolos de comunicación específicos que actualmente no forman parte de la dotación operativa.

A pesar de la ausencia de un programa de compra activo, la «proyección del poder naval sobre tierra» sigue figurando como una de las tres funciones específicas en el documento estratégico «Armada 2050», aprobado por el Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada (Ajema), Antonio Piñeiro. La doctrina naval española subraya la necesidad de contar con una capacidad avanzada de proyección que permita atacar objetivos terrestres de alto valor a distancias de hasta 1.600 kilómetros, evitando el despliegue de aeronaves tripuladas en zonas de alta densidad de defensa aérea.

Actualmente, España ha optado por el Naval Strike Missile (NSM) de origen noruego para renovar sus capacidades antibuque, sustituyendo al veterano Harpoon. Si bien el NSM representa un salto tecnológico importante y permite atacar objetivos próximos a la costa, no alcanza el rango estratégico ni la especialización en ataque profundo que ofrece el Tomahawk. Según los presupuestos estadounidenses, el coste unitario de un misil Block V ronda los 2,17 millones de euros, a lo que habría que sumar los costes de integración y sostenimiento logístico.

Por el momento, la modernización de media vida de las fragatas F-100, recientemente autorizada por el Departamento de Estado de EE. UU. por un valor de 1.455 millones de euros, no incluye la adquisición de estos misiles de crucero. La decisión final sobre recuperar esta capacidad permanece vinculada a la evolución de la autonomía estratégica europea y a las prioridades presupuestarias del Ministerio de Defensa en un escenario internacional que demanda, cada vez más, sistemas de armas de alta precisión y largo alcance.

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