El Ejército del Aire despliega su mayor ejercicio del año para evaluar la capacidad de respuesta operativa
El Ejército del Aire y del Espacio ha iniciado el ejercicio «Sirio-Dragón-Tormenta 26», el adiestramiento militar de mayor envergadura programado para el año 2026. Las maniobras, que comenzaron el pasado 19 de octubre y se extenderán hasta el viernes 30, movilizan a todas las unidades de caza, transporte, reabastecimiento en vuelo y fuerzas de operaciones especiales desde diversas bases y aeródromos del territorio nacional.
El objetivo central de este despliegue es verificar la capacidad de respuesta de la aviación militar española ante escenarios de combate simulados. Para ello, las Fuerzas Armadas han diseñado una situación ficticia que permite evaluar de forma integral tanto la ejecución de las operaciones aéreas como la eficacia en la coordinación entre las unidades desplegadas y los centros de mando y control encargados de dirigirlas.
El ejercicio cuenta con la participación de las cinco alas de caza principales (11, 12, 14, 15 y 46), que operan sistemas de armas Eurofighter y F-18. A estas se suman las alas 31, 35 y 45, responsables del transporte aéreo y el reabastecimiento en vuelo, capacidades críticas para garantizar la autonomía y sostenibilidad de las operaciones en misiones de largo alcance o periodos prolongados.
La estructura de las maniobras se divide en tres componentes estratégicos: Sirio, enfocado en el empleo técnico de las capacidades del Ejército del Aire; Dragón, dedicado a la planificación y coordinación desde los puestos de mando; y Tormenta, que contempla el empleo de armamento real en los escenarios de entrenamiento previstos. Además de los aviones de combate, intervienen las alas 48 y 49 de búsqueda y salvamento, así como el Escuadrón de Zapadores Paracaidistas (EZAPAC) en misiones de operaciones especiales.
En el ámbito de la cooperación internacional, el ejercicio integra un avión AWACS de la OTAN. Esta plataforma de alerta temprana y control aerotransportado permite coordinar las operaciones aéreas a gran distancia y asegurar la interoperabilidad de las capacidades españolas con los sistemas de vigilancia de la Alianza Atlántica.
Una de las novedades institucionales más destacadas de esta edición es el despliegue del Componente Aéreo de la Fuerza Conjunta en la base aérea de Pollensa, en Palma de Mallorca. Es la primera vez que personal de la División de Planes de Combate opera desde esta instalación para dirigir misiones aéreas, con el fin de testar la movilidad de la estructura de mando fuera de su ubicación habitual en Torrejón de Ardoz.
Este despliegue logístico ha sido posible gracias al soporte del Grupo Móvil de Control Aéreo, el SEADA y el Centro de Informática de Gestión, que han habilitado infraestructuras de trabajo protegidas en áreas de la base balear. La capacidad de descentralizar el mando es considerada una prioridad estratégica para responder ante crisis y cumplir con los compromisos internacionales asumidos por el Estado español.
El dispositivo se completa con la colaboración de la Guardia Civil, que supervisa la seguridad perimetral en zonas como el polígono de tiro de Navarra, y la Escuadrilla Plus Ultra de la Guardia Real, encargada de reforzar la protección de los medios militares. Unidades médicas y de apoyo al despliegue cierran el organigrama de un ejercicio destinado a certificar el estado de preparación de la defensa aérea nacional.


