viernes, octubre 30, 2026
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Accidente AVE Urda: El milagro de Juan en el segundo vagón

La colisión ferroviaria de Urda deja 69 fallecidos mientras avanzan las investigaciones técnicas

El accidente ferroviario ocurrido en las proximidades de Urda, en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, se ha cobrado hasta el momento la vida de 69 personas, según los últimos datos proporcionados por el Gobierno de Castilla-La Mancha. El siniestro, que tuvo lugar el pasado miércoles 28 de octubre, involucró a un tren AVE de la operadora Renfe y a un convoy de la compañía privada Iryo, dejando además decenas de heridos que permanecen bajo atención hospitalaria.

Entre los testimonios recabados tras la tragedia destaca el de un pasajero del segundo vagón del AVE, identificado como Juan, quien ha relatado su experiencia tras sobrevivir al impacto. El viajero, que prefirió mantener su anonimato por motivos personales, presenta múltiples cortes y contusiones en la cabeza, brazos y espalda que han requerido sutura. A pesar de la violencia de la colisión, los servicios médicos han descartado complicaciones internas graves tras evaluar un fuerte impacto en la zona del costado que inicialmente hizo sospechar de una hemorragia oculta.

El accidente se produjo aproximadamente a las 8:53 horas, cuando el tren AVE, que había partido de Madrid-Puerta de Atocha a las 8:00 con destino a la capital andaluza, alcanzó por detrás al tren de Iryo. Este último se encontraba detenido en la vía tras haber iniciado su trayecto seis minutos antes que el convoy de Renfe. El impacto provocó el descarrilamiento de varios vagones y que la cabecera del AVE quedara empotrada en la parte trasera de la composición precedente.

La Autoridad Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes (AITAT) ha asumido la reconstrucción de los hechos para determinar las causas exactas del siniestro. Las estimaciones preliminares sugieren que el tren de Renfe circulaba a una velocidad comprendida entre los 160 y 200 kilómetros por hora en el momento de la colisión. No obstante, los peritos técnicos deberán confirmar estas cifras mediante el análisis detallado de los registros de las cajas negras de ambos trenes.

Ante la magnitud de la emergencia, se activó un dispositivo coordinado en el que intervinieron efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), Guardia Civil, bomberos y servicios sanitarios de diversas comunidades autónomas. La complejidad de las labores de rescate y la identificación de las víctimas han marcado las horas posteriores a un accidente que se sitúa ya entre las mayores tragedias ferroviarias registradas en la historia de España.

Por su parte, Renfe ha puesto en marcha el Plan de Asistencia a las Víctimas de Accidentes Ferroviarios y a sus Familiares (PAVAF). Este protocolo incluye la habilitación de centros de atención en estaciones clave y la provisión de apoyo psicológico especializado para los supervivientes y allegados de los fallecidos, con el fin de centralizar la información y facilitar los trámites necesarios tras el suceso.

La investigación permanece abierta y se centra ahora en esclarecer por qué el sistema de señalización o los protocolos de seguridad no evitaron que dos trenes coincidieran en el mismo tramo de vía en condiciones que derivaron en un alcance de esta gravedad. Mientras tanto, la red de alta velocidad ha sufrido alteraciones significativas en sus frecuencias habituales para facilitar las labores de desescombro y reparación de la infraestructura dañada.

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