sábado, octubre 31, 2026
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Sindicatos contra Óscar Puente por la filtración del audio

Sindicatos y Transportes enfrentan posturas sobre la responsabilidad del accidente ferroviario

Las organizaciones sindicales con representación en el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) han manifestado su rechazo frontal a las valoraciones emitidas por el Ministerio de Transportes tras el accidente ferroviario del pasado miércoles, en el que fallecieron 69 personas. Los representantes de los trabajadores califican de «insostenible» la situación en el centro de mando y denuncian una presunta estrategia política para atribuir el siniestro a un error humano, obviando fallos en la gestión y en los sistemas de seguridad.

La controversia se ha intensificado tras la filtración de un audio que el departamento dirigido por Óscar Puente ha utilizado para argumentar que el descarrilamiento se debió a una orden técnica inadecuada. Según la versión ministerial, tras la caída del sistema de seguridad LZB que afectó a seis convoyes, se retomó la marcha a una velocidad superior a los 160 kilómetros por hora, en lugar de mantener la restricción de 40 kilómetros por hora (conocida en el argot técnico como «meta 40»). Esta decisión impidió que el tren de Renfe frenara antes de colisionar con una unidad de Iryo que se encontraba detenida en la vía.

Desde el ámbito sindical se sostiene que la filtración del audio carece del contexto necesario y señalan que el origen del problema radica en el colapso del sistema LZB en un tramo de 60 kilómetros, cuyas causas exactas aún no han sido aclaradas por el Ministerio. Las centrales denuncian que, a pesar del incremento en el tráfico de trenes en la línea Madrid-Sevilla, los recursos financieros destinados al mantenimiento de las instalaciones han experimentado un descenso en los últimos años, lo que compromete la operatividad de sistemas que, aunque seguros, resultan ya antiguos.

Asimismo, los operadores del centro de control de Atocha han trasladado un escenario de «estrés laboral crónico» derivado de la falta de personal y una carga de trabajo que consideran excesiva. Según fuentes del sector, la cadena de mando en el control ferroviario —compuesta por dirección operativa, jefes de regulación, técnicos y supervisores— se encuentra bajo una presión constante. Sugieren, además, que la orden de recuperar la velocidad normal pudo responder a instrucciones verbales orientadas a minimizar los retrasos en un contexto de especial sensibilidad política.

La repercusión del siniestro ha alcanzado el plano institucional y de coalición de Gobierno. El Frente Amplio ha solicitado formalmente transparencia en la investigación y ha instado al ministro Puente a aclarar las incógnitas sobre el mantenimiento de la vía. La formación socia del Ejecutivo se alinea con las demandas de los trabajadores al considerar que la responsabilidad no debe recaer únicamente en los eslabones finales de la cadena operativa, sino en la dirección de ADIF y los responsables ministeriales.

En el horizonte político, la proximidad de los comicios del 29 de noviembre ha condicionado el debate sobre la gestión de la crisis. Mientras los sindicatos exigen responsabilidades políticas y la dimisión del titular de Transportes, en diversos sectores parlamentarios se analiza la viabilidad de su continuidad al frente de la cartera. La resolución de las investigaciones técnicas independientes será determinante para esclarecer si el siniestro fue consecuencia de una negligencia individual o de una deficiencia estructural en el sistema de seguridad ferroviaria.

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