Víctor de Aldama señala al presidente del Gobierno y a cinco ministros en su declaración ante el Tribunal Supremo
El empresario Víctor de Aldama, figura central en las investigaciones sobre presuntas tramas de corrupción vinculadas a la administración pública, ha implicado de manera directa al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su declaración voluntaria ante el Tribunal Supremo. Durante su comparecencia, Aldama ha descrito una estructura organizativa en la que ha situado al jefe del Ejecutivo como el «número 1» de una red que presuntamente ejercía influencia sobre decisiones gubernamentales y la estructura del PSOE.
La confesión del empresario no solo ha alcanzado al presidente, sino que se ha extendido a su esposa, Begoña Gómez, y a cinco ministros del actual gabinete. Según el testimonio recabado, Aldama vinculó al Partido Socialista con el ingreso de 1,5 millones de euros en donaciones durante el periodo en el que se habrían producido pagos ilegales por parte de empresarios. Esta declaración sitúa el foco sobre la financiación de la formación y la gestión de influencias en el seno del Ejecutivo.
Desde el Palacio de la Moncloa y el entorno del Gobierno han reaccionado con contundencia, calificando las afirmaciones de Aldama como una estrategia de defensa basada en «mentiras». Fuentes gubernamentales sostienen que las acusaciones carecen de soporte probatorio y confían en que el testimonio no tendrá consecuencias jurídicas ni políticas de calado, al no haber aportado el declarante documentos o evidencias materiales que respalden sus palabras ante el magistrado.
En el plano judicial, la declaración de Aldama también ha incidido en las actividades de Begoña Gómez. El empresario afirmó que Gómez tuvo un papel activo en negociaciones con la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), alegando exigencias específicas en el marco de sus negocios. Estos señalamientos coinciden con las pesquisas del juez Juan Carlos Peinado, quien investiga la creación de un certificado basado en un software que presuntamente agilizaba la tramitación de subvenciones públicas.
La repercusión política ha sido inmediata en el Congreso de los Diputados. El Partido Popular ha manifestado que la situación de la legislatura es «irreconducible» y ha advertido sobre una posible «jugada electoral» por parte del presidente Sánchez para intentar neutralizar el impacto de las revelaciones judiciales. La oposición parlamentaria considera que la gravedad de las acusaciones compromete la estabilidad del Gobierno y la confianza institucional.
Este escenario de tensión institucional se produce en un contexto de incertidumbre económica y social. Mientras el debate político se centra en las causas judiciales, los indicadores macroeconómicos reflejan una caída del 18% en los salarios reales en los últimos 30 años y una transformación del mercado laboral que, según las previsiones sobre el impacto de la inteligencia artificial, podría afectar a más de dos millones de puestos de trabajo en España.
Por su parte, en el ámbito autonómico, la situación en Cataluña continúa marcada por la reconfiguración de alianzas tras el acercamiento entre el PSC y ERC, mientras Junts mantiene una postura crítica frente al estilo de otras formaciones independentistas y se enfrenta a tensiones internas y externas sobre la gobernabilidad y el papel de las fuerzas de seguridad en el sistema educativo.


