Más Madrid afronta una crisis interna por el control del reglamento de primarias ante el desafío de Emilio Delgado
La formación política Más Madrid atraviesa una fase de tensiones internas tras la confirmación de Mónica García, actual ministra de Sanidad, como candidata para las próximas elecciones autonómicas. La controversia se ha desatado a raíz de las denuncias del diputado regional Emilio Delgado, quien cuestiona las recientes modificaciones en el reglamento de primarias, calificándolas de maniobra para limitar la participación democrática en el seno de la organización.
El núcleo del conflicto reside en los cambios normativos aprobados a finales de 2025 y ajustados en semanas recientes. La nueva reglamentación establece una distinción estricta entre las figuras de «militante» y «simpatizante», exigiendo la acreditación de presencia física en actos del partido para ejercer el derecho al voto. Según estimaciones internas, esta medida podría reducir el censo electoral de unos 7.000 inscritos registrados en 2019 a menos de 1.000, lo que supone una contracción del 90% en el cuerpo de votantes.
Desde el sector oficialista alineado con la ministra García, se interpreta la postura de Delgado como una acción estrictamente individual motivada por intereses personales y la búsqueda de visibilidad mediática. Fuentes cercanas a la dirección sostienen que el diputado regional carece de una estructura orgánica de apoyo sólida dentro de Más Madrid, limitando su capacidad de influencia a su proyección pública y al debate sobre la narrativa de democracia interna.
Sin embargo, el movimiento crítico ha comenzado a sumar apoyos de diversos sectores que se sienten excluidos de la actual línea estratégica. Figuras como Pablo Perpinyà, ex portavoz parlamentario; Nacho Murgui, concejal y antiguo miembro del equipo de Manuela Carmena; y Alberto Oliver, exdiputado regional, han manifestado sintonía con las reclamaciones de Delgado. Estos perfiles, vinculados históricamente a la corriente fundacional del partido, reclaman una mayor apertura en los procesos de toma de decisiones.
La dirección se enfrenta ahora al dilema de gestionar la disidencia interna de cara al ciclo electoral de 2027. Mientras algunos sectores sugieren la integración de las voces críticas en futuras listas para evitar el desgaste público, los partidarios de Mónica García mantienen una postura firme. La evolución de esta crisis determinará si el partido logra consolidar un liderazgo unificado o si, por el contrario, la fractura de los sectores herederos del errejonismo debilita la cohesión de la principal fuerza de la oposición en la Comunidad de Madrid.


