Víctor de Aldama sitúa al presidente del Gobierno en la cúspide de la presunta trama ante el Tribunal Supremo
El empresario Víctor de Aldama, considerado el presunto comisionista de la red de corrupción que afecta al exministro José Luis Ábalos, ha prestado declaración este miércoles ante el Tribunal Supremo, señalando directamente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Según el testimonio del compareciente, el jefe del Ejecutivo no solo estaba al corriente de las actividades de la organización, sino que figuraba en el escalafón más alto de la jerarquía de la misma.
Durante su intervención voluntaria ante el juez, Aldama describió una estructura de poder en la que situó a Pedro Sánchez como el «número uno», seguido por el entonces ministro de Transportes, José Luis Ábalos, en el segundo nivel. En el tercer escalón ubicó a Koldo García, exasesor de Ábalos, mientras que él mismo se posicionó en el cuarto nivel operativo de la presunta organización criminal investigada por irregularidades en contratos públicos y financiación.
Uno de los puntos clave del relato ha sido la referencia a un encuentro en febrero de 2019, coincidiendo con la publicación de una fotografía entre el empresario y el presidente. Aldama aseguró que Sánchez le transmitió personalmente su agradecimiento por las gestiones que estaba realizando, afirmando que el mandatario era conocedor de los diversos frentes abiertos por la trama, que incluían desde presuntas financiaciones irregulares hasta operaciones inmobiliarias y energéticas.
En relación con el papel de Koldo García, el declarante sostuvo que su influencia trascendía las competencias del Ministerio de Transportes. Aldama definió a García como un «hombre de Sánchez» más que de Ábalos, subrayando que su acceso al Palacio de la Moncloa era constante. Según su testimonio, fue testigo de conversaciones telefónicas directas entre el asesor y el presidente del Gobierno, en las que se trataban asuntos estratégicos bajo un clima de total confianza.
La declaración también ha profundizado en el denominado «Delcygate». Aldama afirmó que el viaje a España de la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, fue autorizado personalmente por Pedro Sánchez. Según esta versión, el Gobierno habría ofrecido apoyo al entorno de Juan Guaidó a cambio de cuotas de petróleo destinadas a financiar la Internacional Socialista, una estrategia que posteriormente habría derivado en el acercamiento al Gobierno de Nicolás Maduro tras el cambio de interlocución en Caracas.
En el ámbito económico, el empresario responsabilizó directamente a la Presidencia del Gobierno de tutelar la adjudicación de un contrato ferroviario de 2.400 millones de euros a la empresa Stadler para la construcción de trenes de cercanías. Aldama vinculó este y otros movimientos contractuales a la estructura de comisiones que, según su declaración, se distribuía entre los diferentes niveles de la organización ahora bajo el foco de la justicia.
La comparecencia de Aldama ha provocado reacciones visibles en la sala, especialmente por parte de José Luis Ábalos y Koldo García, quienes presenciaron el testimonio. La defensa de García ha cuestionado la veracidad de las afirmaciones relativas a la cercanía con el presidente Sánchez, mientras la instrucción continúa analizando las pruebas documentales que pudieran respaldar el pormenorizado relato ofrecido por el empresario ante el Alto Tribunal.


