Ana Belén y Víctor Manuel consolidan su arraigo en Menorca tras más de cuarenta años de estancia estival
Los artistas Ana Belén y Víctor Manuel han cumplido más de cuatro décadas de vinculación ininterrumpida con la isla de Menorca, consolidando su residencia en la zona de Mahón como un referente de la discreción y la integración en la arquitectura balear. Lo que comenzó como un destino vacacional familiar en 1983 se ha transformado en un enclave de desconexión institucional para la pareja, quienes han contribuido a proyectar una imagen de la isla basada en el respeto a la privacidad y la preservación del entorno natural.
La propiedad, denominada «Los Pinos», se encuentra situada estratégicamente en la zona de Cala Rata, en la ribera norte del puerto de Mahón. El inmueble destaca por seguir los parámetros de la arquitectura tradicional menorquina, integrándose en el paisaje de pinar y roca calcárea. La ubicación permite el acceso directo a la lámina de agua a través de una caseta de pescadores y un embarcadero privado, facilitando la navegación sin necesidad de transitar por las zonas de mayor afluencia turística del puerto natural.
Desde el punto de vista social y cultural, la estancia de los intérpretes en la isla se caracteriza por una rutina alejada de la actividad pública. Según han manifestado los protagonistas en diversas intervenciones, su actividad diaria se centra en el consumo de productos locales adquiridos en el mercado de abastos de Mahón y en la organización de encuentros privados. Por su terraza han pasado figuras relevantes de la cultura española, tales como Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina o los escritores Elvira Lindo y Antonio Muñoz Molina, conformando un núcleo de convivencia intelectual de carácter estival.
La elección de Menorca como refugio estable responde, en gran medida, al estatus de la isla como Reserva de la Biosfera, declarada por la UNESCO en 1993. Esta protección ha limitado el desarrollo urbanístico masivo, preservando el carácter bohemio y tranquilo que atrajo a la pareja en los años ochenta. Asimismo, el denominado «pacto no escrito» de respeto entre la población local y los visitantes de relevancia pública ha permitido que figuras de la política, la empresa y las artes mantengan un perfil de ciudadanos comunes durante sus periodos de descanso.
Además de Ana Belén y Víctor Manuel, otros perfiles públicos han optado por la seguridad y el anonimato que ofrece el territorio menorquín. Mercedes Milá, Joan Manuel Serrat —quien posee una residencia en Sant Lluís— y personalidades internacionales como el músico Elton John o miembros de diversas casas reales europeas, frecuentan la isla buscando la baja exposición mediática que caracteriza a este destino frente a otras opciones del archipiélago balear.
En conclusión, la trayectoria de Ana Belén y Víctor Manuel en Menorca ejemplifica un modelo de turismo residencial de larga duración, donde la integración en los usos y costumbres locales, sumada a la arquitectura respetuosa con el paisaje, define la relación entre la celebridad y el territorio. Para la familia, la vivienda de Cala Rata representa hoy el centro emocional donde sus hijos, David y Marina, continúan la tradición iniciada hace ya cuarenta y un años.


