El Banco Mundial recorta la previsión de crecimiento global al 2,5% ante el impacto del conflicto en Oriente Próximo
El Banco Mundial (BM) ha revisado a la baja sus proyecciones de crecimiento para la economía mundial durante el presente ejercicio, situándolas en un 2,5%. Esta cifra supone un recorte de una décima respecto a las previsiones anteriores y representa el ritmo de expansión más moderado desde el estallido de la crisis sanitaria, motivado principalmente por las tensiones bélicas y la inestabilidad en la región de Oriente Próximo.
Según el informe de Perspectivas Económicas Globales publicado este jueves, el organismo multilateral subraya que las economías emergentes y de bajos ingresos serán las más afectadas por la coyuntura actual. El conflicto, sumado a las interrupciones en el estrecho de Ormuz, ha generado alteraciones significativas en los flujos de hidrocarburos y un incremento sustancial en los costes de la energía, alimentando presiones inflacionarias que ya alcanzan a la producción agrícola global.
Un choque de oferta sin precedentes en cinco décadas
El economista jefe del Banco Mundial, Indermit Gill, ha calificado el escenario actual como el mayor choque de oferta registrado en más de 50 años. Esta situación se produce tras una concatenación de crisis internacionales, que incluyen la pandemia, las tensiones comerciales y la invasión rusa de Ucrania. Gill destacó que los precios del petróleo han experimentado un alza superior al tercio desde febrero, mientras que el gas natural licuado ha subido un 40% y los fertilizantes un 50%.
El informe proyecta que los precios de las materias primas registrarán un incremento del 22% este año, una cifra que contrasta con la caída del 7% que el organismo preveía a principios de enero. Asimismo, se estima que el barril de Brent mantendrá un promedio de 94 dólares hacia el año 2026, lo que condicionará la recuperación de los costes logísticos y las cadenas de suministro internacionales.
Impacto desigual en las economías en desarrollo
El análisis por regiones revela una brecha creciente entre los diferentes bloques económicos. Mientras que las economías avanzadas crecerán un 1,5% este año, las emergentes y en desarrollo alcanzarán el 3,6%. No obstante, estas últimas son las que sufren el ajuste más severo en sus proyecciones. La región que engloba a Oriente Próximo, el Norte de África, Afganistán y Pakistán verá reducido su crecimiento al 1,6%, lo que representa una caída de 2,7 puntos porcentuales frente a los cálculos previos al conflicto.
El organismo advierte sobre las consecuencias sociales de esta ralentización. Según el documento, para finales de 2026, una cuarta parte de las economías en desarrollo y la mitad de las naciones calificadas como frágiles o afectadas por conflictos serán más pobres de lo que eran en 2019. Este retroceso subraya la vulnerabilidad de los Estados con menores recursos ante las interrupciones en el comercio de fertilizantes y el encarecimiento de los portes marítimos.
Perspectivas de recuperación a medio plazo
Pese a la revisión a la baja, el Banco Mundial contempla una posible recuperación del crecimiento global entre los años 2027 y 2028. Sin embargo, el organismo supedita esta mejora a la normalización del suministro energético y comercial durante la segunda mitad del presente año. Al margen de las recesiones globales de 2009 y 2020, el avance previsto para el cierre de este ciclo se consolida como el más débil desde la crisis financiera de 2008.


