El presidente de Asturias cuestiona la base jurídica de la investigación a Begoña Gómez
El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, ha manifestado este viernes su escepticismo ante la causa judicial abierta contra Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno. Durante una rueda de rueda de prensa celebrada en la sede de la Presidencia asturiana, el dirigente socialista calificó el proceso de «muy forzado» y aseguró ser «incapaz» de apreciar indicios de delito tras analizar los términos jurídicos del caso.
La valoración de Barbón se produce tras la reciente decisión de la Audiencia de Madrid de avalar la continuidad de la investigación. Según el mandatario autonómico, el foco de la causa —relacionado con una cátedra universitaria— no presenta evidencias de un «enriquecimiento injusto» por parte de la investigada. Barbón argumentó que el delito de malversación recae principalmente sobre autoridades o funcionarios públicos, por lo que su aplicación a un particular requiere una derivada técnica muy específica que, a su juicio, no se cumple en este escenario.
En cuanto a la presunta utilización de medios públicos para fines privados, el presidente asturiano tildó de «forzada» la interpretación de la Audiencia sobre el uso de un asistente personal. Asimismo, cuestionó la naturaleza de las sospechas por tráfico de influencias basadas en el vínculo familiar. «De verdad, ¿dónde está el tráfico de influencias? Yo no lo veo, y no por razones políticas, sino por razones jurídicas», sentenció ante los medios de comunicación.
Barbón también reflexionó sobre las implicaciones personales que este tipo de procesos suponen para el entorno de los representantes públicos. En un tono crítico, llegó a plantear la dificultad de mantener vínculos familiares bajo el riesgo de que cualquier actividad profesional sea susceptible de ser judicializada por el mero parentesco con un cargo político.
Finalmente, interpelado por la situación política en Cataluña y la aplicación de la ley de amnistía tras los recientes pronunciamientos del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), el presidente asturiano defendió la evolución del clima social en dicha comunidad. Aunque reconoció no haber leído la sentencia en profundidad, destacó que la Cataluña actual dista notablemente de la de 2017, asegurando que el proceso de «reencuentro y convivencia» es un hecho innegable en el panorama político nacional.


