El ex Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, ha manifestado su profunda preocupación por la respuesta de los Estados miembros ante la reciente crisis migratoria en Ceuta. En declaraciones institucionales, Borrell ha afirmado que la «solidaridad europea ha muerto» en este contexto, tras lamentar que diversos países hayan priorizado intereses electorales internos frente al respaldo a España ante lo que calificó como un «ataque híbrido».
Durante su análisis de la situación en la ciudad autónoma, el exministro español criticó las posturas de naciones como Italia y Dinamarca. Borrell calificó de «frustrante» que desde algunos sectores gubernamentales italianos se sugiriera la exclusión de España del espacio Schengen. Asimismo, reprochó la falta de reciprocidad por parte de las autoridades danesas, recordando que España ha brindado apoyo histórico a dicho país en materias de defensa territorial y crisis migratorias previas.
Frente a las críticas de los sectores que Borrell define como de «demagogia populista», el diplomático destacó el respaldo institucional recibido de otros socios europeos. En este sentido, puso en valor la posición de los gobiernos de Francia, Portugal e Irlanda, países que han mantenido el apoyo al Ejecutivo español en la gestión de la crisis. Según Borrell, la sustitución de la solidaridad entre Estados miembros por la crítica política debilita los fundamentos de la cohesión comunitaria.
El concepto de «ataque híbrido» fue central en la argumentación del ex Alto Representante, quien subrayó que se instrumentalizó la desesperación de las personas mediante falsas promesas de tránsito para presionar las fronteras españolas en el mes de julio. Para Borrell, este tipo de acciones requieren una respuesta unitaria que, a su juicio, no se ha materializado de forma unánime en el seno de la Unión Europea.
Finalmente, el exministro incidió en que la resolución de la problemática migratoria no es posible sin la colaboración de Marruecos, aunque postergó el análisis profundo de la relación bilateral para una fase posterior de mayor estabilidad diplomática. Borrell concluyó que la prioridad inmediata de las instituciones debe centrarse en la atención de las personas que se encuentran en Ceuta y en la preservación del Estado de derecho frente a las presiones externas.


