La Cámara de Representantes aprueba una resolución para retirar las tropas de EE. UU. de las hostilidades con Irán
La Cámara de Representantes de Estados Unidos ha aprobado una resolución que insta formalmente al Ejecutivo a retirar las Fuerzas Armadas de las hostilidades contra Irán. La medida, fundamentada en la Ley de Poderes de Guerra, obtuvo luz verde con un total de 220 votos a favor, consolidando la tercera ocasión en que la cámara baja ratifica un texto de esta naturaleza para limitar la acción militar en la región.
El documento aprobado se ampara específicamente en la sección 5(c) de la Resolución sobre Poderes de Guerra, ordenando al presidente el repliegue de las tropas estadounidenses. La votación contó con el respaldo mayoritario de la bancada demócrata, a la que se sumaron siete legisladores republicanos: Thomas Massie, Brian Fitzpatrick, Warren Davidson, Tom Barrett, Mariannette Miller-Meeks, Zach Nunn y Nancy Mace. Los tres últimos representan una novedad en el apoyo bipartidista respecto a votaciones anteriores sobre la misma materia.
Tras la sesión, el representante republicano Zach Nunn manifestó su rechazo a la continuidad de conflictos sin una hoja de ruta clara. «No voy a apoyar otra guerra de duración indefinida», señaló el legislador, subrayando la necesidad de que el Congreso cumpla con su responsabilidad constitucional de supervisión, al tiempo que se mantiene la presión sobre el gobierno iraní y se busca la paz regional.
Por su parte, el demócrata de mayor rango en el Comité de Asuntos Exteriores, Gregory Meeks, sostuvo durante el debate que el despliegue actual carece de la autorización necesaria por parte del Poder Legislativo. Meeks denunció que la Administración ha mantenido a las tropas en una situación de riesgo sin una declaración formal de guerra ni un plan estratégico para concluir las operaciones.
Según los datos aportados durante la sesión parlamentaria, el costo humano del conflicto asciende a 19 militares fallecidos y más de 750 heridos. A estas cifras se suman las preocupaciones por los despliegues prolongados y el gasto de miles de millones de dólares adicionales que, según la oposición, afectan la capacidad de Estados Unidos para prepararse ante futuras amenazas globales.
La resolución subraya la tensión persistente entre el Congreso y la Casa Blanca respecto a las facultades constitucionales para iniciar y mantener intervenciones militares en el extranjero, un debate que se ha intensificado ante el aumento de las bajas y el gasto fiscal derivado de la presencia estadounidense en la zona de conflicto.


