Tensiones y cargas policiales en el acto de Aliança Catalana en el Fossar de les Moreres
La víspera de la Diada en Barcelona se ha visto marcada por momentos de tensión y enfrentamientos entre los Mossos d’Esquadra y manifestantes de la izquierda independentista. El conflicto se originó durante la tradicional ofrenda floral de la formación Aliança Catalana en el Fossar de les Moreres, un acto que requirió un amplio despliegue policial para garantizar su desarrollo frente a una contraprotesta que congregó a unas 3.000 personas, según cifras de la Guardia Urbana.
El dispositivo de seguridad, organizado por la policía autonómica, estableció un cordón perimetral en el barrio del Born para separar a los simpatizantes del partido liderado por Sílvia Orriols de los colectivos convocantes de la protesta, entre los que se encontraban organizaciones como Arran, Endavant y el Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans (SEPC). Los manifestantes contrarios a la formación de Orriols intentaron en diversas ocasiones romper la línea policial, lo que derivó en cargas de los agentes para mantener el control de los accesos al espacio simbólico.
A pesar del blindaje policial, el acto de Aliança Catalana no estuvo exento de incidentes directos. Durante la intervención de Orriols, dos activistas que habían logrado infiltrarse entre el público lanzaron huevos con pintura hacia la dirigente. El ambiente se mantuvo hostil durante toda la tarde, con un intercambio constante de consignas entre ambos sectores; mientras los detractores coreaban lemas antifascistas, los partidarios de la formación respondían con cánticos centrados en la identidad catalana y críticas a la gestión de otros partidos independentistas.
Sílvia Orriols, que llegó al Fossar escoltada por efectivos de seguridad, tomó la palabra para reivindicar su proyecto político y lanzar reproches a las fuerzas parlamentarias tradicionales del independentismo. En su discurso, la líder de Aliança Catalana criticó tanto a los actuales gobernantes como a lo que denominó «islamo-izquierdismo», asegurando que su formación no seguirá las estrategias de líderes en el extranjero, en clara alusión a Waterloo o Suiza, sino que buscará directamente la consecución de un Estado catalán bajo valores occidentales.
Por su parte, Jordi Aragonès, candidato de la formación a la alcaldía de Barcelona, intervino para calificar a los manifestantes contrarios al acto como representantes de una «Cataluña traicionada» y criticó duramente la postura de la izquierda independentista. El acto concluyó bajo la vigilancia de los Mossos, que mantuvieron el control de las calles adyacentes hasta la desconcentración de los grupos presentes, evitando que los altercados pasaran a mayores tras la finalización de la ofrenda floral.
La movilización, bajo el lema ‘Unidad antifascista para una tierra de todos’, había sido autorizada y comunicada previamente, al igual que la solicitud de Aliança Catalana para utilizar el Fossar de les Moreres, lugar de gran carga simbólica por recordar a los caídos en la defensa de Barcelona en 1714. Los incidentes de esta jornada subrayan la polarización política que rodea los actos institucionales y partidistas en el inicio de las celebraciones de la Diada nacional de Cataluña.


