Hungría y República Checa critican la ayuda de la Comisión Europea a España por la crisis migratoria en Ceuta
Los gobiernos de Hungría y la República Checa han expresado este jueves su disconformidad ante la reciente concesión de fondos por parte de la Comisión Europea a España para gestionar la crisis migratoria en Ceuta. Durante una comparecencia conjunta en Bratislava, los mandatarios de ambos países cuestionaron la gestión fronteriza del Ejecutivo de Pedro Sánchez y señalaron un supuesto agravio comparativo respecto a las sanciones impuestas a otras naciones del bloque comunitario por sus políticas de asilo.
El primer ministro húngaro, Péter Magyar, y su homólogo checo, Andrej Babiš, manifestaron su rechazo tras la reunión del Grupo de Visegrado, que integran junto a los líderes de Eslovaquia y Polonia. La crítica se centra en la partida de cerca de 200 millones de euros destinada por Bruselas a paliar los efectos de la entrada masiva de inmigrantes en la ciudad autónoma de Ceuta a finales de julio, una medida que los dirigentes del centro de Europa consideran desproporcionada en comparación con las exigencias aplicadas a sus propios territorios.
Péter Magyar calificó de injusta la situación, aludiendo a que Hungría afronta pagos diarios de un millón de euros por el mantenimiento de sus propias fronteras y el incumplimiento de normativas de asilo previas, mientras España recibe apoyo financiero tras un episodio de vulnerabilidad fronteriza. El mandatario húngaro subrayó que la postura defendida históricamente por el Grupo de Visegrado cuenta ahora con el respaldo de cerca de una veintena de Estados miembros, quienes abogan por un fortalecimiento de la protección de las fronteras exteriores de la Unión Europea.
Por su parte, el primer ministro checo, Andrej Babiš, enfatizó la soberanía de los Estados para decidir sobre la residencia y el trabajo de los ciudadanos extranjeros en sus territorios. Babiš recordó que las propuestas de su bloque para resolver la inmigración irregular datan de hace una década y lamentó que el resto de la Unión Europea haya tardado diez años en reconocer la validez de sus planteamientos, advirtiendo que para algunos países la reacción podría ser ya tardía.
La respuesta institucional de los países de Visegrado se produce un día después de que la Comisión Europea confirmara el desbloqueo inicial de 114,7 millones de euros en fondos de emergencia. Esta partida está destinada específicamente a la gestión de los miles de migrantes que permanecen en Ceuta tras los incidentes del 30 y 31 de julio, con el objetivo de reforzar la vigilancia perimetral, agilizar los procedimientos de retorno y coordinar el apoyo operativo de la agencia Frontex.
Este cruce de declaraciones evidencia la persistente división en el seno de la Unión Europea respecto a la política migratoria y el reparto de fondos de emergencia, en un contexto donde la protección de las fronteras exteriores se ha consolidado como un eje prioritario en la agenda de seguridad comunitaria.


