Expertos nutricionistas desmienten el límite de un yogur diario y subrayan sus beneficios para la salud ósea
La creencia popular de que el consumo de yogur debe limitarse a una unidad diaria carece de fundamento científico, según indican expertos en nutrición y tecnología de los alimentos. En el marco de la divulgación sobre hábitos saludables, se ha puesto de manifiesto que incrementar esta ingesta puede ser fundamental para alcanzar los niveles recomendados de calcio, especialmente en perfiles poblacionales con bajo consumo de otros derivados lácteos.
Mónica Gacha, dietista-nutricionista y tecnóloga de alimentos, ha señalado que un único envase de yogur convencional de 125 ml aporta aproximadamente el 25% de la cantidad diaria recomendada de calcio. Por consiguiente, la experta advierte que, en ausencia de otras fuentes de este mineral, un individuo requeriría el consumo de hasta cuatro yogures diarios para cubrir el 100% de sus necesidades nutricionales. En dietas que sí incluyen otros lácteos, la ingesta de al menos dos unidades asegura la cobertura de la mitad del requerimiento mineral diario.
Uno de los aspectos técnicos más destacados por la especialista es la biodisponibilidad del calcio presente en este alimento. Debido a su pH ácido, el calcio del yogur se absorbe de manera más eficiente que el de la leche líquida, lo que lo convierte en un aliado estratégico para la prevención de la osteoporosis y el fortalecimiento del sistema óseo. Asimismo, su composición bacteriana facilita la digestión, siendo un producto generalmente bien tolerado por personas con hipersensibilidad a la lactosa.
En cuanto a las recomendaciones de compra y consumo, los expertos sugieren priorizar el yogur natural entero sobre las versiones desnatadas o saborizadas. El yogur entero mantiene su grasa original, lo que permite conservar de forma natural las vitaminas liposolubles A y D, además de aportar una mayor sensación de saciedad. Por el contrario, las variedades con sabores o frutas industriales suelen contener azúcares añadidos, por lo que se recomienda optar por el formato natural y añadir fruta fresca o cereales en el hogar para mantener la calidad nutricional del alimento.
Desde el punto de vista de la seguridad alimentaria, se ha procedido a desmentir mitos recurrentes sobre la presencia de fármacos en la cadena de producción. La normativa vigente prohíbe el uso de leche con residuos de antibióticos para la elaboración de yogures, lo que garantiza que el producto final es plenamente seguro para el consumidor. Además de su aporte mineral, el consumo diario de este fermentado contribuye a la regulación del tránsito intestinal y al refuerzo de las defensas inmunológicas del organismo.


