Cuerpo descarta riesgos de desabastecimiento de combustible a corto plazo ante la crisis en Irán
El vicepresidente primero del Gobierno, Carlos Cuerpo, ha manifestado que el Ejecutivo no prevé, en el corto plazo, problemas de desabastecimiento de combustible para la aviación ni una contracción en la llegada de visitantes debido al conflicto en Irán. No obstante, el titular de la cartera económica ha advertido de que una prolongación de las hostilidades en la región podría generar efectos adversos a medio y largo plazo.
En declaraciones ofrecidas a los medios de comunicación, Cuerpo ha subrayado la robustez del sistema energético nacional frente a esta crisis internacional. Según el vicepresidente, España cuenta con una menor dependencia del queroseno importado en comparación con otros socios europeos, gracias a la capacidad instalada de sus infraestructuras y a la operatividad de sus centros de refino.
Esta valoración técnica es compartida por los principales actores del sector de la aviación. Sin embargo, el vicepresidente ha instado a mantener la vigilancia ante posibles restricciones operativas que pudieran afectar de manera indirecta a compañías aéreas que operan fuera del territorio nacional, lo que podría alterar la logística aeroportuaria global si el conflicto escala.
Respecto al impacto en la industria turística, el Gobierno mantiene una perspectiva de estabilidad inmediata. Cuerpo ha recordado la solidez de los resultados obtenidos durante la reciente campaña de Semana Santa y ha señalado que, en la actualidad, España está experimentando un redireccionamiento de los flujos turísticos. Este fenómeno se debe a que viajeros que originalmente tenían previsto visitar destinos en Oriente Próximo o Turquía están optando por la seguridad de la oferta española.
Finalmente, desde la Vicepresidencia Primera se ha insistido en que el escenario económico futuro dependerá de la duración de la guerra. Un conflicto prolongado en el tiempo obligaría a revisar las previsiones de crecimiento ante el posible impacto en los costes energéticos y la incertidumbre en los mercados internacionales, factores que podrían traducirse en una mayor presión económica para el país a largo plazo.


