Científicos confirman el décimo caso de remisión del VIH tras un trasplante de células madre
Un equipo internacional de investigadores ha documentado la curación de un hombre de 63 años diagnosticado con VIH, conocido como el «paciente de Oslo», tras someterse a un trasplante de células madre. El caso, publicado en la revista Nature Microbiology, eleva a diez el número de personas en remisión oficial desde que se registrara el primer hito médico en 2009. Este hallazgo ha contado con la participación fundamental del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa de Barcelona y el Hospital Universitario de Oslo.
El procedimiento se llevó a cabo en 2020 para tratar un síndrome mielodisplásico, un tipo de cáncer hematológico que padecía el paciente. Ante la falta de donantes compatibles en los registros generales, se optó por un trasplante procedente de su propio hermano, quien portaba de forma natural la mutación genética CCR5-delta 32. Esta alteración impide que el virus del VIH penetre en los linfocitos T CD4, protegiendo así al sistema inmunitario de la infección.
Tras dos años de seguimiento médico posterior al trasplante, el paciente interrumpió el tratamiento antirretroviral bajo estricta supervisión. En la actualidad, cuatro años después de la intervención, las pruebas clínicas no detectan rastro del virus en su organismo. Según los investigadores, este caso es especialmente relevante debido a la longevidad del paciente, lo que sugiere que los mecanismos de curación podrían no estar limitados por la edad o el estado de salud previo del individuo.
María Salgado, investigadora de IrsiCaixa y coautora del estudio, ha precisado que el trasplante de células madre es un procedimiento «muy agresivo» y de alto riesgo, por lo que su aplicación se restringe exclusivamente a pacientes con patologías oncológicas hematológicas. Para la población general con VIH, los tratamientos actuales garantizan una esperanza y calidad de vida similares a las de personas sin el virus, haciendo innecesaria una intervención de esta magnitud.
No obstante, la consolidación de estos diez casos permite a la comunidad científica identificar patrones comunes para el desarrollo de nuevas terapias. Javier Martínez-Picado, coordinador del consorcio internacional IciStem y firmante del artículo, destaca que estos hitos son el resultado de más de una década de investigación coordinada. El objetivo actual es mimetizar los efectos de la mutación CCR5-delta 32 a través de estrategias menos invasivas.
Entre las líneas de investigación derivadas se encuentra el uso de la terapia celular CAR-T y la edición génica. Estas técnicas buscan modificar las propias células del paciente para que reconozcan y destruyan las células infectadas o para inducir artificialmente la resistencia al virus. Estos avances, fundamentados en los datos proporcionados por pacientes como el de Oslo, marcan la hoja de ruta hacia una futura estrategia de erradicación aplicable a mayor escala.


