Díaz-Canel atribuye a las sanciones de Estados Unidos la crisis energética que afecta al 63% de Cuba
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha señalado este miércoles al Gobierno de Estados Unidos como el principal responsable del agravamiento de los cortes de suministro eléctrico en la isla. Según el mandatario, las restricciones impuestas por Washington constituyen un «bloqueo energético» que impide la importación de combustibles, en una jornada en la que la estatal Unión Eléctrica (UNE) prevé que el 63% del territorio nacional se vea afectado por apagones simultáneos.
A través de sus canales oficiales, el jefe de Estado cubano calificó la situación como un «cerco» que asfixia la economía nacional y denunció presuntas amenazas de aranceles contra naciones que provean de crudo a la isla. Díaz-Canel rechazó las versiones que atribuyen la crisis exclusivamente a una deficiencia en la gestión gubernamental, argumentando que las sanciones buscan generar carencias extremas para presionar a la ciudadanía contra el Ejecutivo.
La magnitud de la crisis energética actual se refleja en las cifras de la UNE, que registran una de las tasas de afectación más altas desde que se iniciaron los registros estadísticos en 2022. En diversas regiones del país, los cortes de energía han superado las 20 horas consecutivas, mientras que en La Habana se han reportado interrupciones de hasta 15 horas. Ante este escenario, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, tiene programada una intervención especial en la televisión estatal para informar sobre las medidas de contingencia.
No obstante, la problemática energética en Cuba presenta múltiples factores. Además del déficit de combustible importado —agravado por la falta de divisas y las restricciones financieras—, expertos señalan el deterioro de las centrales termoeléctricas. En la jornada actual, ocho de las 16 unidades de generación del país se encuentran fuera de servicio debido a averías o labores de mantenimiento programadas. Estas infraestructuras operan principalmente con crudo nacional y su operatividad se ha visto comprometida por décadas de explotación sin la inversión necesaria para su modernización.
La brecha entre la demanda y la oferta de hidrocarburos es otro punto crítico. Cuba requiere aproximadamente 100.000 barriles de crudo diarios para satisfacer sus necesidades básicas, pero la producción de sus pozos locales solo alcanza los 40.000 barriles. Según datos oficiales, desde enero solo ha atracado en la isla un petrolero extranjero, cuando el sistema requiere el arribo de unos ocho buques mensuales para mantener la estabilidad operativa. Esta carencia ha provocado una parálisis casi total en diversos sectores de la economía cubana.
Finalmente, el presidente cubano reiteró su disposición al diálogo con Estados Unidos «en igualdad de condiciones», aunque enfatizó que la nación continuará resistiendo los desafíos actuales mediante esfuerzos propios. Mientras tanto, la administración estadounidense mantiene que la situación en la isla es consecuencia de la gestión interna, una postura que contrasta con las resoluciones de Naciones Unidas que califican las medidas coercitivas contra Cuba como contrarias al derecho internacional.


