domingo, agosto 16, 2026
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Ictus o golpe de calor: señales de alarma para no ignorar

Los expertos advierten del riesgo de confundir los síntomas del ictus con los efectos del calor

La comunidad médica ha emitido una alerta sobre la importancia de diferenciar el agotamiento por las altas temperaturas de las señales de un accidente cerebrovascular durante el periodo estival. El Grupo Español de Neurorradiología Intervencionista (GENI) señala que la aparición súbita de síntomas neurológicos, a menudo atribuidos erróneamente a la deshidratación o a bajadas de tensión, requiere una intervención inmediata para evitar secuelas permanentes o el fallecimiento del paciente.

Según los datos proporcionados por GENI, cada año se registran en España aproximadamente 120.000 casos de ictus, de los cuales unos 25.000 resultan en fallecimiento. Los especialistas subrayan que el factor tiempo es determinante en el pronóstico de la enfermedad. La confusión de síntomas durante el verano puede retrasar la atención hospitalaria, lo que incrementa el daño en el tejido cerebral y dificulta las posibilidades de una recuperación exitosa.

Entre las principales señales de alarma que requieren actuación inmediata se encuentran la dificultad repentina para hablar o entender, la pérdida de fuerza en un brazo o una pierna (especialmente si ocurre en un solo lado del cuerpo), la desviación de la comisura bucal y las alteraciones súbitas de la visión. La característica distintiva de estos síntomas es su aparición repentina, lo que debe alertar al entorno del afectado incluso si se encuentra en un contexto de exposición al sol o calor intenso.

El doctor Eduardo Bárcena, neurorradiólogo intervencionista, enfatiza la necesidad de contactar directamente con los servicios de emergencia a través del teléfono 112 en lugar de optar por el traslado particular al hospital. Este protocolo permite que los servicios sanitarios valoren la situación de forma previa y activen el código ictus, asegurando que el paciente sea derivado al centro idóneo y reciba atención especializada desde el primer momento.

Desde el punto de vista clínico, el tratamiento del ictus ha avanzado mediante el uso de técnicas de neurorradiología intervencionista. El doctor Manuel Requena, miembro de GENI, explica que antes de proceder es indispensable realizar pruebas de imagen para identificar el tipo de ictus y la gravedad del caso. En situaciones específicas, se aplican procedimientos mínimamente invasivos directamente sobre los vasos sanguíneos afectados para restaurar el flujo circulatorio y minimizar los daños.

Además de la detección precoz, los facultativos recuerdan que una parte significativa de los casos de ictus están vinculados a factores de riesgo controlables. El control periódico de la tensión arterial, la vigilancia de los niveles de azúcar y colesterol, el mantenimiento de una dieta saludable y la práctica regular de ejercicio físico son medidas fundamentales de prevención. Asimismo, se recomienda evitar el consumo de tabaco y limitar la ingesta de alcohol.

Finalmente, los expertos destacan la incidencia de problemas vasculares como la estenosis carotídea, responsable de entre el 10% y el 20% de los ictus isquémicos. Para estos pacientes, existen técnicas de revascularización como la endarterectomía o el stent carotídeo que permiten reducir el riesgo de sufrir un evento cerebrovascular. En definitiva, ante la mínima sospecha durante este verano, la consigna institucional es no esperar a que los síntomas remitan y buscar asistencia profesional de inmediato.

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