Un informe técnico elaborado por la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas (ESFAS) advierte sobre la erosión de la superioridad militar de España frente a Marruecos, tras un ciclo de inversión armamentística de Rabat que asciende a 70.000 millones de dólares desde el año 2002. El documento, titulado «Estrategias de disuasión española frente a amenazas no compartidas en el siglo XXI», señala que el equilibrio estratégico en el norte de África ha experimentado un cambio cualitativo que condiciona la capacidad de disuasión española sobre las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.
El análisis, suscrito por un comandante del Cuerpo General del Ejército de Tierra, sostiene que la ventaja militar que España ostentó durante décadas ha disminuido considerablemente. Según el informe, la capacidad de disuasión militar constituye el pilar fundamental para proteger los intereses nacionales, pero el crecimiento sostenido del gasto en defensa marroquí, que se sitúa cerca del 4% de su Producto Interior Bruto (PIB), plantea desafíos para mantener la ventaja relativa necesaria en la región.
Desde la crisis de la isla de Perejil en 2002, Marruecos ha ejecutado un plan estratégico de modernización que incluye la adquisición de material de última generación. Entre las compras destacan cazas F-16 Block 72, helicópteros de ataque AH-64E Apache y sistemas de artillería lanzacohetes HIMARS de procedencia estadounidense. Asimismo, el país vecino ha reforzado su capacidad tecnológica mediante drones de larga autonomía y una asociación estratégica con Israel para la obtención de sistemas de defensa antiaérea Barak-8 y satélites espía de alta resolución.
En el ámbito diplomático y de alianzas, el documento de la ESFAS analiza la eficacia de la denominada «disuasión por extensión». El informe califica como «moderada» la garantía que ofrecen la OTAN y la Unión Europea en relación con Ceuta y Melilla, al tratarse de lo que el analista define como «amenazas no compartidas». El texto recuerda que, en crisis anteriores, la resolución de conflictos no involucró una acción militar directa de los aliados, sino que dependió de mediaciones externas, como la de Estados Unidos en el incidente de Perejil.
El estudio también aborda las implicaciones políticas de la gestión diplomática reciente. El analista militar señala que el giro en la posición española sobre el Sáhara Occidental, sin contrapartidas compensatorias explícitas para el blindaje de la soberanía de las ciudades autónomas, podría interpretarse bajo la «teoría del apaciguamiento». El informe advierte de que ceder ante reivindicaciones sin exigencias recíprocas conlleva riesgos estratégicos, al no establecer límites claros a las aspiraciones de la otra parte.
Finalmente, el análisis de las Fuerzas Armadas concluye que es imperativo mantener la inversión y la modernización constante de las capacidades militares propias. Solo a través de la preservación de esta ventaja relativa, apunta el informe, se podrá asegurar un eje de contención efectivo ante posibles escenarios de tensión estratégica en el área del Estrecho y el norte de África.


