La actriz española Elsa Pataky y su familia no pudieron asistir presencialmente a la final del Mundial de fútbol entre España y Argentina celebrada en Nueva York, tras sufrir un desvío inesperado en su vuelo comercial. A pesar de contar con entradas para el encuentro, la intérprete y sus hijos se vieron obligados a seguir la victoria de la selección española a través de la pantalla de un teléfono móvil mientras permanecían retenidos en la pista del aeropuerto de Filadelfia.
El trayecto, que se inició en Costa Rica con destino a la ciudad neoyorquina, se vio interrumpido por contingencias operativas que desviaron la aeronave hacia el estado de Pensilvania. Según relató la propia Pataky a través de sus canales oficiales, los pasajeros permanecieron dentro del avión durante cinco horas sin posibilidad de desembarcar, lo que provocó que el tiempo de espera consumiera la totalidad del periodo del partido y los actos previos. La actriz describió la situación con una mezcla de frustración y emotividad, destacando el impacto de no poder cumplir el objetivo de presenciar el evento deportivo en directo junto a sus hijos.
Mientras el núcleo familiar permanecía bloqueado en el aeródromo, su primo, Víctor Montero, fue el único integrante del grupo que logró acceder al recinto deportivo tras desplazarse expresamente desde Australia. Sin embargo, la experiencia en el estadio estuvo marcada por la baja ocupación en diversas áreas de las gradas, una circunstancia derivada de los problemas generales de transporte y logística que afectaron a numerosos aficionados durante la jornada de la final en Nueva York.
Una vez que el vuelo pudo completar su ruta y aterrizar finalmente en su destino, el encuentro ya había concluido con la victoria de la selección española. Pataky y sus hijos se trasladaron de inmediato a Times Square, enclave que se convirtió en el epicentro de las celebraciones espontáneas de la comunidad española en Manhattan. La intérprete manifestó su determinación de participar en los festejos públicos para que sus hijos experimentaran la atmósfera de unidad y el sentimiento de identidad nacional, pese a haber perdido la oportunidad de vivirlo en el estadio.
Este suceso tuvo lugar en el marco del viaje de regreso de la familia tras una estancia en Costa Rica, donde Pataky celebró su quincuagésimo aniversario de forma privada junto a su esposo, el actor Chris Hemsworth. La familia había permanecido en el país centroamericano desde principios de julio, recorriendo enclaves naturales antes de organizar este desplazamiento a Estados Unidos que, debido a las complicaciones aéreas, derivó en una celebración alternativa en las calles de Nueva York.


