España asume el mando de la nueva fuerza naval de la OTAN para la vigilancia del Atlántico Norte
La Armada Española ha asumido, por primera vez, el mando de la fuerza naval de la OTAN encargada de la vigilancia y disuasión en el Atlántico Norte. Esta responsabilidad, efectiva desde el pasado 1 de julio, sitúa a España al frente del Commander Task Force Atlantic (CTF-AT), una estructura de mando permanente diseñada por la Alianza Atlántica para garantizar la seguridad en un escenario estratégico de alta prioridad para la estabilidad euroatlántica.
El vicealmirante Juan Bautista Pérez Puig, comandante del Spanish Maritime Forces Headquarters, dirige esta misión que se extenderá durante un año. España se convierte así en la primera nación en encabezar esta estructura desde su implementación a comienzos de 2026, integrando el denominado Despliegue Atlántico 26. En esta agrupación participan más de 3.000 militares y trece países aliados, operando bajo mando español unidades de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Portugal, Italia, Bélgica, Países Bajos, Noruega, Polonia, Letonia y Turquía.
El inicio de este liderazgo ha estado marcado por la realización de ejercicios conjuntos con marinas de países socios y aliados. Tras partir del puerto de Nueva York, la fuerza liderada por la Armada realizó maniobras de interoperabilidad con la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón los días 8 y 9 de julio, incluyendo ejercicios de guerra antiaérea y electrónica. Posteriormente, entre el 13 y 14 de julio, se desarrollaron adiestramientos de guerra antisubmarina y defensa antiaérea junto a la Marina Real Canadiense para fortalecer la capacidad de respuesta coordinada.
La creación del Commander Task Force Atlantic responde a la profunda reorganización de la estructura militar de la OTAN aprobada tras la invasión rusa de Ucrania. La Alianza ha dividido el espacio marítimo euroatlántico en cinco grandes zonas de vigilancia: Norte, Báltico, Atlántico, Mediterráneo y Mar Negro. Cada una cuenta con un mando permanente encargado de asegurar la libertad de navegación y la capacidad de respuesta inmediata ante cualquier amenaza en su jurisdicción.
El área asignada al mando español es considerada crítica por la OTAN, al concentrar rutas comerciales esenciales para la economía global, cables submarinos de comunicaciones y diversas infraestructuras energéticas estratégicas. Durante el mes de julio, la flota navegará por aguas de Canadá, Groenlandia, Islandia, Reino Unido y Noruega, con el objetivo de proteger el entorno subacuático y las plataformas de abastecimiento energético en la región.
Desde el Ministerio de Defensa se ha subrayado que este despliegue ratifica la capacidad de España para liderar operaciones multinacionales de alta complejidad. La dirección del CTF-AT no solo consolida el protagonismo de la Armada en las operaciones marítimas de la Alianza, sino que sitúa a las Fuerzas Armadas españolas en la primera línea del nuevo dispositivo de disuasión aliado en un momento de especial relevancia para la seguridad internacional.


